EL PUEBLO

¿Cómo se puede añorar un pueblo en el que has vivido sin luz, teléfono, ni más compañía que tu madre anciana? Nadie lo entiende.
¿Nadie? Yo, sí.
Al venirnos a Pamplona se convirtió en un pueblo fantasma, sin más habitantes que nuestros recuerdos. Cuando pienso en él, lo que hago a menudo, suele escapárseme una lágrima.
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murron/globos dijo
mira eso si que lo entiendo, porque yo añoro la casa de mis abuelos, que la habré pisado 40 veces como mucho, y aun echo de menos el olor a leña, a chimenea y a torreznos. Y no hay manera de volver. Los abuelos murieron y vendieron la casa y el pueblo ya es una sombra. Besosi
30 Diciembre 2007 | 03:00 PM