LOS CURDA
Justamente se hablan entre ellos; dicen que no por enemistad sino porque tras una vida juntos ya poco pueden decirse. El pequeño de los Curda, nunca por el nombre, siempre el pequeño o el mayor de los Curda, tiene una conversación de lo más incongruente: Basta con preguntarle por la chaqueta que lleva para que, si le dejas, te explique durante horas las andanzas del indio que se la regaló mientras huía de los romanos que lo perseguían por haberles robado un cuadro de Gustavo el Alfonso. El mayor es capaz de contar el peor de los chistes todo serio, reírse media hora después, cuando la conversación va por otros derroteros, y enfadarse al preguntarle de qué se ríe. Son buena gente, incapaces de negarte un trozo de queso, aunque se resisten a invitarte a un vino delo que siempre dicen andar escasos.
Conocí al abuelo Curda y al padre Curda, y por lo que tengo oído hay que remontarse en su árbol genealógico para encontrar al primero de la familia en llevar el mote, por lo que estos hermanos serían conocidos por los Curda aunque no bebieran. Que lo hacen lo que, cuando, y cuanto pueden.






murron dijo
Jajajaja, pues a mi me gusta la gente como los Curda. Eso de que uno mande la mente por otros derroteros distintos a los de cualquier ser humano es de agradecer. Y además, lo que mola reirse a destiempo y que la peña no sepa de que va la vaina, jajaj, Besos. Pues no me queda nada hasta llegar al 30 de diciembre. Manda carajo¡¡
30 Diciembre 2007 | 02:58 PM