(40) EL AMOR SECRETO DE MIKEL Y UNA ALDEANA MUY LEIDA.
Me he descrito varias veces como mujer muy leída, y lo he hecho no por vanidad sino como matización al calificativo de aldeana con que me han rebautizado mis sobrinos, en un intento de aclarar que sí, que de aldea, pero culta, aunque de una cultura muy singular como ahora explico. En un pueblo como el mío, en el que Madre y yo terminamos siendo sus únicas habitantes, y en el que ni electricidad había, pocos placeres estaban a mi alcance aparte del libro que todas las semanas me traía de la biblioteca el Curda que ese sábado subiese a Pamplona. Pero los Curda son duros de mollera, que soltándolos en cualquier ciudad del mundo no tardarán en encontrar un lugar donde poder sentarse frente a un vaso de vino, pero pídeles que te traigan poesía para poderlos ver aparecer con el más alambicado desarrollo sobre la teoría de cuerdas. Al principio me esforcé en aleccionarlos sobre mis gustos literarios, hasta que aprendí a disfrutar del suspense sobre en qué materia me sumergiría durante mis ratos de asueto en los siguientes seis días; Suspense que se resolvía al descubrir qué libro había cogido de forma aleatoria el Curda ese sábado. Así salté, sin orden ni concierto, del humor burdo a la más delicada exposición de la física cuántica, del amor apasionado a la poesía escatológica, de la novela picaresca a enciclopedias de contabilidad, de la comedia francesa a chistes de Lepe, del sexo a tratados ilustrados sobre autopsias y disección, de historia a biografía, de filosofía a política... Y así una larga lista de más de treinta años de libros semanales. ¿A qué viene esto? Pues a que he descubierto un texto poético que desde mi experiencia lo creo sinceramente bueno. Y a que estoy orgullosa de quien lo ha escrito. Y a que me gustaría colgarlo aquí para presumir de revolucionario literato familiar, pero... ...Pero es que no debía conocer ese texto. Lo he encontrado cotilleando en el aparato este, en una carpeta llamada “contabilidad”, que contenía otras entre las que estaba “personal”, y en ella, por fin: “ Que bonito...” Ese documento es prueba de varias cosas: Que Mikel no es homosexual , que está enamorado, que hay que preocuparse de que lleve preservativos, que si algo parece claro es que al menos una noche la ha pasado con su amor...y que durante esa noche no debió dormir en demasía. Insisto, me ha gustado mucho el texto y me encantaría colgarlo aquí, pero incluso censurando el nombre de la joven a quien está dedicado, ¿debo publicarlo?






Marta dijo
Ni se te ocurra.
Una cosa es cotillear en el ordenador (la culpa es de él, por no ponerle contraseña) y otra publicarlo...bueno, eso si quieres seguir teniendo alguna relación con él...si quieres librarte de tu sobrino...es un método muy bueno.
6 Enero 2008 | 08:53 PM