DON LEANDRO. EL CURA.
Era juez indiscutible y no sólo en asuntos espirituales, que no hubo tema del que no tuviera opinión desde su perspectiva como hombre de Dios. De don Leandro hay que tener presente que todo lo hacía con la mejor intención, aunque no siempre acertara. Bondadoso, desprendido, humilde, con sentido del humor... Pero también moralista, cerril, convencido de que Dios mira con más benevolencia sus defectos que los ajenos... Don Leandro vivía en la casa parroquial de mi pueblo, pero tenía a su cargo a casi todos los pueblos del Valle, por lo que no era raro verlo por los caminos, corriendo enrojecido y saludando con un seco “tengo prisa”.
Don Leandro era un cura de los de antes, de los que ya no quedan. Siempre vestido con sotana y alzacuellos y una gran cruz sobre el pecho.





www-lacoctelera-com-inaki dijo
Bueno, todos los Don Leandros tienen ese aire entrañable y popular que echaremos de menos. El cura de mi pueblo, Don Daniel, era tan buena persona que sólo le faltaba levitar al pobre. Y luego dicen de los místicos...Un abrazo.
Iñakito.
30 Diciembre 2007 | 08:14 PM