(62) LA TORTILLA DE LOS REYES MAGOS 2/4
Ya os conté en el artículo anterior (ver aquí), que hoy, domingo seis, día de los Reyes Magos, me he visto abocada a ir al Valle; para hacer a los Curda mi tortilla de patata especial, y para pedir a Margarita un remedio contra la gripe que está asolando mi familia.
Miro por la ventanilla del autobús que lleva a mi Valle. Menudo regalo de día que nos han traido los Reyes Magos; sol espléndido, ni una nube, buena temperatura, nada de viento... Pero uso calzado recio, que seguro están embarrados los caminos por las lluvias pasadas.

El autobús para donde siempre, en un cruce de caminos desde el que se puede elegir ir a casa de Margarita, a la de los Curda o a la mía.
Lo que no esperaba es ver en la parada al mayor de los Curda blandiendo amenazador una garrota.
-¿Qué haces aquí a estas horas con una garrota? –saludé a la defensiva, que con los Curda nunca se sabe.
-Ver si venía mi hermano en el autobús, que lo que es dormir, en casa no ha hecho.
-¡No le habrá pasado nada! –me preocupo.
-No lo creo. No por ahora lo menos. Luego, cuando lo pille, eso ya será otra cosa.
-Y la garrota es p´al hermano, claro.
-Mayormente pa contarle las costillas, sí. Pero que no viene, lo espero en casa. ¿Vamos? –me pregunta.
-No. Voy a casa de Margarita. Pero antes dame esa garrota, que me servirá de apoyo pa´l camino.
-¿Te vas a casa Margari?
-Sí pa un remedio pa la gripe. Dame la garrota.
-¿Y la tortilla?
-Luego, luego. Vete preparando huevos, cebolla, ajo, pimiento verde... Ah, y una sartén. Una sartén limpia –puntualizo. -Y patatas, por supuesto.
-Pues qué, pa la tortilla ¿tú tráes sólo el hambre?
-No me toques las narices, ¡encima que os vengo hasta aquí con el único motivo de hacérosla! Venga, dame la garrota –me enfado.
-Toma, morro avieso -dice dándomela. -Y visitar a la Margari.
-¿Qué?
-Que vendrás a hacer la tortilla, pero también a visitar a la Margari, que no vienes sólo a la tortilla.
Conozco a los Curda y sé que son así, que se les quiere o se les odia, lo imposible es cambiarlos. Son buena gente, aunque lo disimulan de maravilla. No sabía a qué se refería, pero sentirme perdida durante una conversación con los Curda era mucho más habitual que escucharles argumentar con sentido. En lo que no había reparado el mayor de los Curda es que, haciendo yo la tortilla, yo mandaba.
-¡A que os quedáis sin tortilla...!
-¡Como te pones por nada! Mu sensible te nos has hecho en la capital. ¿Ya ni bromas aguantas o qué?
-Sensible o no, cuéntame qué ha pasado con tu hermano.
-Qu´enseguro ha´stao en el fornicio esta noche, que s´ha llevao al Negro.
-¿Al Negro. Ese chucho que tenéis tan bueno pa la caza?
-De chucho nada, que tiene raza de esa con pelegrín y todo. Y bueno es, sí, que cazador como ninguno. Pensar que cuando me lo regalaron de cachorro a un tris estuve de merendármelo un día de fiestas...
-Y tu hermano, ¿se lleva al Negro para hacer eso que dices?
-Lo vende y con el dinero se va al fornicio. Al Negro fácil se le puede sacar dos mil euros.
-Mucho es eso.
-Tu déjame a mí y verás como no tardo en encontrar quien lo compre por esos dineros sino más, pero el idiota de mi hermano lo deja por doscientos. Trescientos a lo más. Una vez hasta lo vendió por ciento cincuenta.
-No me digas que lo ha vendido varias veces.
-¿Varias veces? Cagüen... ¡Está cogiendo un vicio...!
-¿A venderlo?
-Al fornicio. Si no tuviera vicio pa´l fornicio no lo vendería tan de seguido.
-Y luego... ¿Lo volvéis a comprar o qué?
-Que va, que´l Negro se vuelve solo. En cuanto pilla descuido escapa, tira a correr y no para hasta llegar. Puede tardar un mes o más, pero venir viene. Seguro. Las más de las veces medio muerto de hambre y sed, o como cuando le debió pillar un coche, que hasta miramos de enterrarlo, pero lo que es volver, vuelve.
-Pobre animal. ¡Calla que no quiero oír más! ¡Que me estoy poniendo mala d´oirte! Tiro pa casa Margarita antes de que suelte de lo que me arrepienta. Estoy por denunciaros. Y lo digo muy en serio. Mentira paice que seáis así. ¡Demonio de hombres...!
-Oye, espera, tienes ya sabido que nosotros comemos a la una, ¿no? Que te acuerdas que desde siempre, ¿no?, digo por lo de la tortilla, que si se come más tarde luego hacemos levantar casi oscuro de la siesta y a la noche andamos vagos pa´l dormir. ¡Ah! Y lo de la garrota...
-¿Qué? -grito.
-En casa. Que tengo más.
Empuño la garrota mirándole muy seria, y sin decir nada, ¿para qué?, doy media vuelta dirigiéndome a casa Margarita.
NOTA: Artículo archivado en la categoría "TORTILLA DE REYES MAGOS" (Ver AQUÍ)





skpe dijo
!! Vaya negocio el del Negro...!! jajajajajajaja !! estoy segura de que lo tienen enseñado jijijijijiji ya me lo aclaras cuando puedas....y lo del fornicio...comprendelo mariana, no es un vicio jeje...es una necesidad jijijiji
Ains...los Curda....jeje
6 Enero 2008 | 04:18 PM