(96) HACHÍS Y RO: PELIGROSA COMBINACIÓN.
En el Pueblo, mi padre me llamaba pardilla, que por mi buen corazón y mala cabeza no había lío en el que no me viese involucrada. Ya en Pamplona, tengo escrito que la familia más de una vez me ha dicho que a ver si espabilo. Y es que sí, yo toda buena intención, pero de buenas intenciones, decía mi abuelo, está empedrado el infierno.
No entré el sábado ni el domingo hasta la noche en esto de los Interneses. El sábado, la cita de la Luzi con Javier me provocó nervios como si fuera yo la citada, y ni pensar en escribir, que seguro no atinaba con las teclicas del trasto este.
La información sobre lo ocurrido en la cita de Javier con la Luzi me proporcionó toda una noche de no dormir; tiempo que utilicé para hacer un completo examen de conciencia durante el que recibí la inspiración para perfilar un plan que me permitiera salir lo más airosamente posible del lío en que estaba metida.
Ya sabéis que compré hachís para reponer la marihuana que tiré por el retrete pensando que era de Mikel pero que resultó ser de Beltán y la Ro(ver AQUÍ). Y sabéis también que fue después, ¿por qué no pensaré las cosas antes?, cuando me di cuenta de que no podía contarles que para conseguirlo había puesto en peligro a un menor de edad, un joven con moto que fuma porros, al que había puesto en contacto con la Luzi con el propósito de que salieran una tarde juntos. ¡Y que pinta tienen de acabar enoviaos! ¡Ay Dios mío!
Se me acababa el tiempo para tomar una decisión, que el próximo domingo se van Beltrán y Ro con unos amigos a pasar unos días en una casa rural, y el hachís está destinado a hacer un pastel para comérselos ahí entre todos.
De par de mañana preparé mi coartada diciendo que me iba al Valle para echar un ojo a la casa, lo que no era cierto pues lo que hice fue dar vueltas por Pamplona procurando no pasar por lugares donde me conocieran.
Volví a la hora de comer.
-¿Qué tal en el Pueblo? –me preguntó la Ro.
-Tengo que hablar contigo –le dije como respuesta.
-Cuando quieras.
Fue esa tarde, es decir, ayer.
-Ven a mi habitación y te cuento.
A solas, en voz baja pues los críos pululaban por casa, le mentí diciendo que había estado en un pueblo del valle, buscando a quien sabía que solía plantar marihuana, pero que como no tenía en ese momento, le había cogido hachís para que pudieran hacer el pastel.
-Pero, Mariana, en que líos te metes.
-Yo..., por haceros un favor... ¡Como os la tiré...!
-Si no hacía falta, mujer, si hasta me alegré de que la hubieras tirado. Bueno, ya no tiene remedio, pero claro, supongo que te ofrecerás a ayudarme a hacer el pastel, ¿no?
-¡Por supuesto que te ayudaré! –exclamé.
Y esta mañana nos hemos dividido el trabajo. Ro se ha quedado haciendo las tareas de la casa y yo he ido a las tiendas para las que cosemos y posteriormente comprado los ingredientes con los que hacerlas pastas, que la Ro dice que con hachís mejor pastas que pastel.
Después, mientras la Ro horneaba, yo hacía nuestros trabajos de costura.
-Oye –le digo mientras cojo los bajos a un pantalón de pinzas, -¿no huele mucho esto?
-Pues sí. Busca cerillas, creo que hay en el cajón del salón.
-¿Cerillas?
-Sí, es lo mejor para el olor.
Será lo mejor, no lo dudo, pero resultó insuficiente aun sumando al fósforo, ambientador, perfume y ventanas abiertas para conseguir corriente de aire.
En vez de oler apestaba.
Pero eso sí, el aspecto de las pastas le ha salido de lo más apetecible.
-¿Nos habrán quedado buenas? –me pregunta Ro con aire pícaro.
-Pinta ya tienen –respondo a la expectativa.
-¿Sabes qué les vendría que ni pintada? La botella de vino dulce que tenemos por ahí.
-¿Qué quieres decir? –me escandalizo.
-Que esta tarde dejamos a Peque al cuidado de Madre y las probamos, que no voy a ofrecerlas sin saber si me han salido buenos.
Me quedé callada.
-¿Qué opinas tú? –me pregunta.
-Oye... Pues yo... Que me apunto –acepto con una sonrisa huidiza.
Terminó esto con prisas, que he oído la puerta. Debe ser Beltrán que sale a jugar su partida de mus. Pronto me llamará la Ro. Ya os contaré.
¡Ay Dios mío que me están pervirtiendo. Si yo antes de salir del pueblo no había roto un plato!









www-lacoctelera-com-inaki dijo
Ja, ja, Mariana, cualquier día te vienen a buscar los forales. Menudo teje maneje con el costo...y menudo pastel estáis preparando. Cómo se entere el cura de tu pueblo...Un beso, ya me contarás como salió la tarta. Un besazo.
Iñakito.
28 Enero 2008 | 08:59 PM