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MARIANA LA ALDEANA

16 Abril 2008

(133) EL DÍA DE LA PATRONA Y EL OBISPO.

Sé que os debo novedades sobre Madre y su vida secreta, pero será otro día, que hoy es santa Engracia, la patrona de mi Pueblo, y quiero celebrarlo con vosotros a través de esta anécdota que ocurrió a mediados de los setenta, cuando del pueblo sus habitantes no habían comenzado la huída. En Abril, que ya os tengo dicho que fue para santa Engracia.

No sé si por cortesía o de obligado cumplimiento, era costumbre que los curas invitaran al señor Obispo a cuanta fiesta hubiera en su parroquia.

Como siempre, Don Leandro, el cura, envió la invitación al señor Obispo en la creencia de que, siguiendo el orden establecido durante años, meses después recibiría una carta muy correcta del obispado disculpando su incomparecencia.

Pero ocurrió lo impensable y el señor Obispo ese año aceptó la invitación.

Al pobre don Leandro casi le da un ataque de nervios, y a partir de entonces se le vio preocupado por lo poco que podía ofrecer al señor Obispo.

Las fiestas se celebraban con una cena de jóvenes la víspera, misa, comida para todo el habitante del Valle que se apuntara, y baile hasta que el Palancas cayese borracho sobre su acordeón, lo que solía ocurrir a mitad de tarde.

Don Leandro rechazó la posibilidad de exponer al señor Obispo a las ocurrencias del pueblo desinhibido por el alcohol, por lo que concluyó que sólo podía presentarlo en misa y debía pensar una originalidad que la diferenciase de lo habitual. Para lucirse.

Mientras buscaba esa originalidad, don Leandro no quedó quieto, que inició una persecución implacable hacia todos los habitantes del Valle para repartir tareas: limpiar la iglesia, los santos, lavar y planchar ropajes ceremoniales, arreglar unas goteras, varias lámparas que no lucían, barnizar los bancos...

A mí me tocó limpiar unos candelabros de plata que ni los más viejos del lugar conocían y que don Leandro sacó de no se sabe donde.

Una tarde, mirando desde lo bajo como el Trillos limpiaba la campana, tuvo una idea:

¿Y si durante la misa unos jóvenes hicieran sonar la campana de la ermita?

Podía decir que simbolizaba la felicitación de Nuestra Señora del Rastrillo Encogido, la virgen de la ermita, de quien ya os he hablado (ver AQUÍ)pero os debo el contar su historia que es muy bonita y dicen que cierta.

A pesar de que por miedo a que la roben, la virgen no se encuentra en su ermita, la idea le pareció espléndida a don Leandro, aunque no contó con los problemas que se iba a encontrar para llevarla a cabo, pues era preciso que varios jóvenes se desplazaran hasta la ermita muy de mañana para tañer la campanas, y ni amenazando con los fuegos avernales encontró quienes se prestaran a ello. Y motivos tenían los jóvenes, que tras la cena de vísperas y la consiguiente ronda, quedaban pocas fuerzas y menos ganas para recorrer el empinado y abrupto camino que lleva a la ermita.

Don Leandro desesperado, pidió la ayuda de mi abuelo que por entonces era el juez de paz.

-Está hecho –contestó de inmediato mi abuelo.

Y sin pasar ni dos horas volvió a presentarse ante el cura.

-¿Cuántos jóvenes necesita?

-Cuatro como mucho.

-Pues tiene donde elegir, que todos están dispuestos.

-No es posible.

-Si se apuesta una absolución...

-No, no, que te creo. Pero... ¿Cómo lo has conseguido?

-¡Fácil! Les he dicho que la iglesia pagaba todo el vino que pudieran beber mientras hacían su mandao.

Don Leandro estuvo meses enfadado con mi abuelo. Que lo había hecho “pa joderlo”, decía, pero aunque don Leandro no lo reconoció, la visita del Obispo fue un éxito a pesar del alborotado y discontinuo toque de campana, producto sin duda del vino sufragado por el cura.

-Extraño arrebato –comentó el señor Obispo tras la misa.

-Típico de la zona. Una tradición –respondió impasible don Leandro.

Ese año, por la visita del señor Obispo, aparecimos en los periódicos. Y hubo un entendido que achacó el original repique a tiempos de la invasión francesa, explicando con datos históricos, según él fidedignos, que era la forma habitual en esta zona de Navarra para avisar a los vecinos de posibles ataques.

En el pueblo nos reímos de ese entendido durante meses. Don Leandro, no, claro. Don Leandro estuvo mucho tiempo enfadado.

servido por Mariana 16 comentarios compártelo

16 comentarios · Escribe aquí tu comentario

catalaneta

catalaneta dijo

ja ja ja, quee guai , que manera de machacar a D. Leandro. Ya me lo estoy imaginando, muy buena la inventiva de tu abuelo...

Desde luego maja eres un pozo sin fondo, la mar que cosas nos cuentas y todas con una gracia que pa que.

ejem... estooo... hoy no hay cena o que? ostia hoy que venia sin cenar aun, pues va a resultar que la moza no ha puesto nada pa picar.

Jodia eres...

Besitos guapa, siempre es un placer leer en tu Blog

16 Abril 2008 | 09:41 PM

arori

arori dijo

Ay que ver con Don Leandro.. encima de que le sale bien la jugada y anda quejándose... si es que es imposible tener a todos contentos!
Y en los periódicos y todo! Eso para el pueblo tuvo que ser la bomba, seguro que todavía andan contándolo por ahí los abuelos, jeje.

Por cierto, que ya te dije, pero te digo otra vez, que mi abuelo hasta hace unos años, pocos, ha sido el juez de paz de mi pueblo, pero ya está mayor y olvidadizo, una pena.

Besitos!

16 Abril 2008 | 09:59 PM

skpe

skpe dijo

Este Don Leandro es que no se conformada ...jiji con lo bien que salió la jugada....Un Beso y Buena Noche...

16 Abril 2008 | 10:39 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Gracias por tus palabras, Catalaneta, guapa.

A don Leandro lo que de verdad le molestó es tener que pagar el vino, que era muy agarrao. Fiel devoto de la virgen del puño, como decíamos en el pueblo.

Joe, me chilláis cuando pongo fotos de comida, y hoy que no las pongo me te quejas también.

Jeje.

Un beso, preciosa.

16 Abril 2008 | 11:02 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Pues sí, arorí, que nos hicimos famosos por lo de las campanas. Y lo que nos reimos, jeje.

Recuerdo que tu abuelo era juez de paz. Cuídalo que tienes un tesoro aunque mayor y olvidadizo, y procura que te cuenta cuantas más experiencias mejor. Así no te pasará como a mí que ahora que no los tengo se me ocurren mil cosas que no les pregunté.

Un beso, preciosa.

16 Abril 2008 | 11:06 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Sí que salió bien la jugada, sobre todo a los que subieron con vino a la ermita, que por la noche tuvimos que ir a por ellos que estaban todo borrachos.

Un besazo, guapa, y buenas noches.

16 Abril 2008 | 11:07 PM

Lucas

Lucas dijo

Excelente historia como siempre Mariana!

Besos

17 Abril 2008 | 04:24 AM

lucia3

lucia3 dijo

algunas historias, como las que cuentas, del mundo rural, nos parecen ahora y en la ciudad, como de otro planeta, pero así era la España de hace unos años en los pueblos sobre todo. Aún hoy se dan situaciones alucinantes en algunos pueblos.
Esta es divertida.
Gracias por tu visita.

17 Abril 2008 | 09:28 AM

Into

Into dijo

Muy buena historia, muy simpática también, y su abuelo un personaje.

¡Saludos!

17 Abril 2008 | 07:07 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Lucas, tú que me miras con buenos ojos.

Gracias por tus palabras.

Un beso, guapo.

17 Abril 2008 | 08:47 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Que razón tienes, lucia3, en que la vida del pueblo nada tiene que ver con la de la ciudad; no veas que shock cuando me vine del pueblo.

¿Qué si se dan situaciones alucinantes? Jeje, veo que no has leído sobre los Curda,; esos sí que son puro surrealismo.

Un beso.

17 Abril 2008 | 09:02 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Gracias por tus palabras, Into, y por tu visita, desde luego.

Un beso.

17 Abril 2008 | 09:03 PM

Marta

Marta dijo

No te creas Mariana, muchas de las tradiciones del camino de Santiago son tan "fakes" como la de las campanas de tu pueblo, yo lo he hecho dos veces y entre la primera vez y la segunda habían aparecido un montón de tradiciones nuevas, algunas atribuidas la mismisimo Rolando, el sobrino de Carlomagno.

De todas maneras, veremos lo que dura, las tradiciones se miden por su perdurabilidad, mas que por su origen.

Un besazo muy tradicional jejeje.

19 Abril 2008 | 06:38 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Marta, ese toque de campana sólo se hizo una vez y fue tan anárquico que repetirlo es imposible, por lo que no tenía ninguna posibilidad de acabar en tradición.

Al año siguiente alguien preguntó al cura si la iglesia volvería a pagar el vino y le contestó que le preguntaran al Obispo.

Jeje, con las tradiciones. A saber de qué y cómo nacieron la mayoría; sería una tesis interesante.

Beso sus mejillas al modo tradicional, so preciosa.

19 Abril 2008 | 09:41 PM

gwenda

gwenda dijo

Jajaja, se me pasó leer este post, y madre kia no tiene desperdicio. Don Leandro y sus aventuras, ya ves, tu abuelo muy sabio, si, si, seguro que todos los mozos estaban dispuestos a ir a repicar campanas, jejeje.
Y los periodistas muy avispados...

Besitos

22 Abril 2008 | 12:51 AM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Tuvimos tema para reírnos durante meses, gwenda, sobre todo de don Leandro y el enterado, jeje.

Un beso, guapa.

22 Abril 2008 | 01:22 AM

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MARIANA LA ALDEANA

Pamplona, España
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Me dicen la Mariana, y hasta que las circunstancias obligaron a trasladarme a casa de mi hermano en Pamplona, vivía feliz con Madre en un pueblo del que terminamos siendo sus únicas habitantes. Mi sobrina la Luzi me aconsejó que para no aburrirme escribiera esta bitácora, y aunque al principio no estaba muy convencida, he terminado enganchada a esto. ¡Que inventos! Ah, el diecisiete de Febrero vuelvo a cumplir mis cincuenta años... y sigo mocita. Autor: Julio Luis Ezpeleta

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