(119) LA ABUELA Y EL SEXO.
Todas de las muchas veces que estos últimos días me lo he planteado, he concluido que es imposible que Madre mantenga relaciones sexuales con el viejico con quien creí verla coquetear, pero no me quedo tranquila, porque, ¿y si me equivoco? ¿Y si por no alertarla de los peligros, pilla alguna enfermedad de esas que tanto se oyen? ¡Menudo cotilleo tan sabroso para el Valle, que de esa salimos seguro en las coplas!
Así que, aun aceptando que puedo ser una exagerada, pero en aras de mi tranquilidad, ayer, aprovechando que era fiesta y lo soleado del día, tenté a la Luzí con un café en una terraza de la Plaza del Castillo.
-Yo que vosotras no iría al centro –objeta la Ro. –Hoy estará lleno de manifestaciones.
Tenía razón, que no había caído que era uno de Mayo, Día del Trabajo.
-Entonces nos tomamos el café aquí abajo, en el José Luis. ?
-Yo m´apunto –dice Mikel.
-No, tú no que vamos a hablar de cosa de mujeres.
-¿Vais a hablar de ese con quien vas de pinchos? –pregunta burlón el Mikel..
-Pues no. Por supuesto que no –contesto arisca, que si no freno de raíz esas bromas, arriesgo a que se alarguen en el tiempo hasta resultar cansas, sobre todo con los críos.
Hemos bajado la Luzi y yo al José Luis, una cafetería que hay en una esquina cerca de casa, donde nos hemos sentado al sol en su terraza.
Tras pedirnos yo un café, y la Luzi un no recuerdo su nombre pero refresco de té, hemos comentado, por este orden, sobre: piratas y el último barco apresado; monstruos como ese que ha violado durante tantos años a su hija presa en el sótano y lo que haríamos con él si nos dejaran; los Sanfermines durante los que la Luzi aspira a que sus padres sean generosos en el horario, “que ya no soy una cría”; el buen tiempo que estaba haciendo; Osasuna, lo injustos que están siendo con ella los árbitros y el peligro de que por ello baje a segunda...
Que sorpresa el encontrar en la Luzi a tan buena conversadora. La veía, y trataba, como a niña, pero ayer descubrí que tenía su propio criterio y que sabía defenderlo con argumentos. Claro que después de preguntarme “¿Cuáles eran esas cosas de mujeres de las que quería hablar”, y confesarle mis miedos a que Madre tenga relaciones sexuales con el viejico con quien tan vez coqueteara cuando los sorprendí tomando pinchos en el café “La Vieja Farmacia”, ha surgido su dimensión más infantil por mediación de una carcajada durante la que me ha escupido todo el refresco ese de té que tenía entonces en la boca; ¿cómo una cría como la Luzi puede almacenar tanto líquido en su boquita de princesa?
Luego se ha reído de Madre, “que no se la imaginaba en la cama haciendo el amor con un hombre”, me ha dicho. Y ha sido decirlo ella, venirme la imagen a la cabeza, y entrarme un vahído.
-No digas esas cosas. Un respeto, que es tu abuela –la reprendo.
-Pero si eres tú quien las dice.
-Hay formas y formas –me defiendo por no aceptar que tenía toda la razón.
No ha ocultado su sonrisa sardónica, pero ha mantenido la compostura mientras le hacía ver que mi preocupación no era porque lo fuera a hacer, sino que, a pesar de que estaba convencida de que por su edad y educación eran inconcebible que lo hiciera, siempre hay una posibilidad a tener en cuenta.
-Mira, cuando supimos que tú tenías novio, hablamos tus padres y yo sobre la conveniencia de hablarte de sexo, incluso de darte un preservativo. Tú padre decía que era imposible que con lo niña que eres hicieras esas cosas, pero lo convencimos de que imposible no, que tal vez improbable, pero por si acaso... ¿Te imaginas que no hagamos nada y nos venga tu abuela con una enfermedad de esas?
-¡O embarazada! –se carcajea.
-O embarazada –acepto lo imposible por no distraernos de lo importante.
-¿Y qué piensas hacer?
-Pues había pensado tener tú y yo una conversación delante de tu abuela para que escuchando se entere de los peligros del sexo sin protección. Tú me preguntas, y yo te contesto lo que creamos que ella necesita saber sobre el tema.
-O sea, que yo te pregunto por ejemplo qué es una fellatio y tú haces como que me lo explicas a mí, pero en realidad lo que haces es explicárselo a la abuela.
-Más o menos –contesto sin saber de lo que hablaba la puñetera cría.
-Pues no está mal pensado.
-¿Verdad que no? –exclamo halagada.









arori dijo
Pero qué relista que eres!!! Muy bien pensado! A ver si así madre sabe de los peligros, jajaja.
Por otra parte, que la Luzi no te dijo nada de hacerlo o no... ¿se hizo quizás la tonta? No quiero alarmarte... pero... jijiji pero que mala.
Un besazo
2 Mayo 2008 | 06:38 PM