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La Coctelera

MARIANA LA ALDEANA

19 Mayo 2008

(127) DON ANTONIO, EL MÉDICO.

Sabiendo que el fin de semana no podría estar disponible, me propuse escribir un artículo con la intención de colgarlo el viernes, pero mi crónica falta de tiempo impidió que pasara de esbozo, y ahora, al mediodía, al disponerme a pulirlo, me hallo poco entusiasmada en continuar con el tema, no por falta de interés, que lo tiene y mucho tanto la historia como el personaje, sino porque me rondaban la cabeza otros artículos.

Mariana, me he disciplinado muy seria, ahora toca dejar presentable el artículo ese sobre don Antonio, que ya es hora de que se le rinda homenaje, para después invertir el tiempo que puedas en leer y comentar a tus amigos, que mañana ya te pondrás con lo de la tortilla de patata que vas a hacer para cenar, una idea que he tenido esta noche aburrida, viajando en autobús, y el lesbianismo, tema no surgido por propia iniciativa sino inducida por, cartas al director que están saliendo estos días en la prensa navarra, y, sobre todo, un artículo que le acabo de leer a lacarcel, que si es quien yo supongo, una amiga de años, es todo un placer reencontrarme con ella y sus letras.

Por cierto, querida lacarcel, y tómalo no como una crítica, que lo es, sino como el cariñoso consejo de una tía añosa: me parece poco correcto que nos lances unas preguntas sin tú contestarlas antes. Con perdón, eh, guapa, que me he quedado con la curiosidad de saber qué opinas tú al respecto.

Tras este prólogo, os presento mi artículo:

Don Antonio, el médico.

Sacando cuentas, sale que fue en los años cuarenta del siglo pasado, en plena posguerra; tiempos en España de hambre y represión.

Se llamaba don Antonio Apesteguía y nos vino destinado al Pueblo como médico.

Lo pusieron en Casa´l Médico, al igual que a la maestra en Casa´l Maestro y al cura en Casa´l Cura, que como era costumbre, el pueblo facilitaba alojamiento a todo aquel que nos venía de fuera a trabajar.

Don Antonio era opuesto en modos, condición y físico, a cualquier aldeano de los alrededores. Alto, muy alto, que no lo había más en todo el valle. Y flaco, más que el hijo segundo del Quebrao, al que bastó con ponerlo a trasluz para diagnosticarle una inflamación de píloro.

Para nuestro asombro, a veces pasmo y siempre cotilleo, ejercía unas maneras extrañas por finas tanto en el andar como sentándose, comiendo o rezando, tosiendo o incluso en los hablares, que ni el cura blasfemaba menos.

Era tan amable que se prestaba sin mucha insistencia a dedicar sus sacrosantos conocimientos a los animales, y no pocos le agradecían haber salvado el cerdo del que posteriormente se alimentaría durante el invierno toda la familia.

Se supo que, a escondidas, daba dinero o alimentos a desfavorecidos de los que no faltaban en aquellos tiempos de hambruna.

Un día, el cura nos sorprendió con la noticia de que había sido detenido, que le habían llamado de la Comandancia de la Guardia Civil para pedir referencias sobre él.

Eran como ya os he dicho, tiempos de posguerra, en los que se oía hablar de Maquis, guerrilleros que no se resignaban a haber perdido la guerra y se pasaban desde Francia para atentar en España. A don Antonio lo acusaron de colaborar con ellos.

No se supo quien, fue con el cuento de que don Antonio iba mucho a Irún, ciudad fronteriza, e investigándolo descubrieron que mantenía una sospechosa correspondencia plagada de palabras que no se entendían a no ser que se les presumiera doble sentido, frases cortadas a mitad por puntos suspensivos, algún símbolo extraño...

Ni idea de qué le hicieron al pobre hombre, pero cuando volvió al pueblo para recoger sus pertenencias no era el mismo, que incluso andaba distinto y parecía más pequeño, quizás por tan baja como llevaba la cabeza. Lo acompañaban cinco Guardias Civiles que registraron Casa´l Médico.

Don Antonio no era Maqui ni parecido, don Antonio era maricón, y por camuflarlo tenía su “lío” lejos, en otra provincia. Las cartas no eran sino de amor prohibido en tiempos en los que las libertades andaban desaparecidas en combate.

Cuando lo soltaron de su condena por atentar contra las buenas costumbres, las fuerzas vivas del pueblo, con mi abuelo como Juez de Paz a la cabeza, escoltado entre otros por el cura con sotana de los domingos, se presentaron en su casa familiar, en Pamplona, de la que todavía entonces no se atrevía a salir porque su caso había salido en los periódicos, para decirle que maricón sí, que estaba claro, pero que volviese cuando quisiera al pueblo, que ahí siempre sería don Antonio.

Cuentan que don Antonio, emocionado, lloró como maricón que era, y que las fuerzas vivas del Pueblo, con mi abuelo en cabeza, no quedaron atrás.

Como decía padre cuando hablábamos de don Antonio, Ser maricón es cosa de hombres. O has conocido alguno que no lo fuera, apuntillaba.

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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

catalaneta

catalaneta dijo

Que bonita historia Mariana,

Estoy contenta que al final nos la hayas publicado, merecia la pena de ser contada.

Un besote guapa
Cata

19 Mayo 2008 | 11:40 PM

arori

arori dijo

Yo creo que era lo peor de esa época, no poder ser nada diferente, ni criticar, ni estar unos cuantos juntos... en fin, todo aquello que vivieron mis abuelos y que yo por suerte no.

Para mí ser homosexual o heterosexual es lo de menos, y me parece increíble que antes se metiera a la gente en la cárcel por ser "distinto", bueno que digo antes... pero que todavía ocurre en muchos países. ¿Dónde están los derechos humanos?

Me alegro de que fuera bien recibido en el pueblo.

Un besito, que andas perdida.

19 Mayo 2008 | 11:55 PM

gwenda

gwenda dijo

Que rabia dan estas cosas, que una persona no pueda expresar libremente sus sentimientos y orientación sexual. Además es hipócrita porque muchos fascistas eran más maricones que ningún otro comunista, pero como tenían poder, eso que les salvaba el culo... (que mal hablada que me he vuelto)

Besitos

20 Mayo 2008 | 12:12 AM

www-lacoctelera-com-inaki

www-lacoctelera-com-inaki dijo

Una historia preciosa, conmovedora. Cosas así hacen que nos reconciliemos con el género humano. Enhorabuena, Mariana. Tú sí que te has superado. Besos.

Iñakito.

20 Mayo 2008 | 12:57 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Cata: No sé como ni porqué recordé a don Antonio y quise hacerle este pequeño homenaje. Lo conocí ya de mayor, y era de las personas más amables y consideradas que he conocido.

Un beso, guapa.

20 Mayo 2008 | 08:07 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

arori: Yo sólo lo viví de refilón, que el pueblo quedaba apartado de todo politiqueo, si politiqueo se puede llamar a semejante tiranía.

Para mí, primero son personas y después viene los detalles como que le guste un tipo de películas o un estilo musical, o prefiera tener cierta estética, o gustarle las personas del mismo sexo...

Siempre estuvo agradecido don Antonio por la única razón de que lo aceptamos como era.

Un beso, preciosidad.

20 Mayo 2008 | 08:08 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Gwenda, guapa, antes había muchas cosas que ocultar, desde sentimientos y orientación sexual a ideas políticas o tendencias de moda, que por el mero hecho de que fuéramos con el pelo corto o ellos con largo ya se nos consideraba presuntos sospechosos.

¿Fascistas maricones? Jeje, sin duda.

Un beso, bombón.

20 Mayo 2008 | 08:09 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Jeje, Iñakito, entonces había gente buena, sólo que muchos no se atrevían a demostrarlo por no desentonar con lo "políticamente correcto" de entonces.

Un beso, guapo.

20 Mayo 2008 | 08:13 PM

skpe

skpe dijo

Dificil época para muchas personas que no encontraban comprensión para sus sentimientos...entrañable tu historia...Un Beso...

25 Mayo 2008 | 06:57 PM

marianalaaldeana

marianalaaldeana dijo

Gracias por tus alabanzas, Skpe. Y sí que fue difícil la época, pero no sólo para los homosexuales, que bastaba con que una mujer no llevara pendientes o un hombre sí, para resultar sospechosos.

Un beso, guapa.

26 Mayo 2008 | 08:12 PM

siseñor

siseñor dijo

Si era maricon ke se joda

8 Julio 2009 | 04:29 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Siseñor: Ese maricón, que sí que lo era, tenía más cojones que tú, que lo dices protegido por el anonimato.

12 Julio 2009 | 09:09 PM

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MARIANA LA ALDEANA

Pamplona, España
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Me dicen la Mariana, y hasta que las circunstancias obligaron a trasladarme a casa de mi hermano en Pamplona, vivía feliz con Madre en un pueblo del que terminamos siendo sus únicas habitantes. Mi sobrina la Luzi me aconsejó que para no aburrirme escribiera esta bitácora, y aunque al principio no estaba muy convencida, he terminado enganchada a esto. ¡Que inventos! Ah, el diecisiete de Febrero vuelvo a cumplir mis cincuenta años... y sigo mocita. Autor: Julio Luis Ezpeleta

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