(143) COMO CUALQUIER DÍA...
Como cualquier día, lo primero que veo nada más levantarme de la cama, además de a Madre, es la puñetera obra que para un aparcamiento subterráneo están haciendo en la placica.
Cuando salgo de casa, abandono la avenida donde vivo en casa de Beltrán mi hermano y me introduzco por calles arboladas...
... hasta que no pasando ni cinco minutos entro en lo que llamé oasis y que todo Pamplona conoce con el original nombre de “la arboleda”...
...donde no es dificil encontrarse con algún perro de los que "pasaban por ahí".
Nada más cruzar una avenida encaro otra, la del Ejército, bordeando uno de los mejores y más extensos paseos de Pamplona: la Vuelta del Castillo, que dentro de poco se verá enmoquetada de cuerpos rotos por la fiesta durmiendo sobre sus hierba; ya se puede observar a jóvenes reservándose sitio.

Bajo la Vuelta del Castillo, los fosos de Pamplona, que están cerrando porque sirve de zona de seguridad durante el lanzamiento de los fuegos artificiales.
Después empiezo a recorrer la avenida del Ejército, pasando por la puerta de la ciudadela...
...hasta llegar a la plaza de el Baluarte, el palacio de congresos y auditorio de Navarra.
Desde la plaza del Baluarte a la tienda para la que coso hay menos de cinco minutos paseando.
Este es el trayecto que hago cualquier día, pero es que hoy era un día especial, que en vez de ir a la tienda me he metido por la parte vieja...
...donde he podido disfrutar de buena música, que he pagado con un óbolo como es de ley.
Y he seguido a unos peregrinos...
…hasta una tienda donde... ¡ME HE COMPRADO UNA MINIFALDA!
La tenía echada el ojo desde hace días y hoy, que empezaban las rebajas, la he comprado.
Minifalda minifalda no es, que me llega justo por debajo de la rodilla, pero cuando me siento hasta se me ve un poco de muslo. Es la falda más corta que he tenido nunca, y ¿sabéis?, ya he sorprendido a un caballero mirándome las piernas.
¡Me ha hecho una ilusión!´
Quería celebrarlo cenando un txangurro que compré en un supermercado pero no lo encuentro. El caso es que creía que tenía dos congelados. Estaba equivocada... o me los han comido alguno de la familia, lo que es más probable.










fatal dijo
Me han encantado tus fotos! Hace unos veranos que estuve en Pamplona y recuerdo perfectamente la calle de la estafeta, la catedral y la plaza con sus cafés. Me gusta mucho Pamplona, puede que vuelva algún día.
Y como levanta el ánimo esas miradas furtivas eh?
Besitos!
1 Julio 2008 | 11:38 PM