(167) LUCIENDO ESCOTE PERO POCO.
No sé por qué os cuento esto si sé que os va a servir para retomar la Cruzada contra la Aldeana, pero bueno, ahí va.
Me he comprado otra minifalda, si cabe más pudorosa que la anterior, que vi en un escaparate haciendo conjunto con una blusa rosa palo monísima que también compré. Y es que estaban muy baratas con esto de las Rebajas, que sino de qué, que una no es de las de comprar por impulso, pero...
El caso es que esta mañana lucía las nuevas compras en una terraza de Pamplona a la que no le habría sobrado mi trasto ese que os tengo dicho de aire que admite agua y hielo que tan buenos momentos me hace pasar, tantos que no lo cambio ni de broma por un novio cualquiera.
Claro, con estos calores he empezado a sudar y una gota me ha bajado por el canalillo o hucha que decíamos en el pueblo.
Yo, con toda finura, que lo sé ser cuando es preciso, me he soltado un botón de la monísima blusa rosa palo para secarme el sudor dándome golpecitos con mi impoluto pañuelo.
A ver, aclaremos que una es recatada, que me educaron así, y ni con el botón suelto enseñaba nada. Pero nada, eh, si acaso volúmenes.
Leía el periódico ajena a lo que ocurría a mi alrededor cuando se me ha acercado un señor:
-Perdone...
-¿Sí?
-Con todo respeto. ¿Permite que le diga que tiene usted uno de los más bonitos escotes que he visto y eso que llevo vistos unos cuantos?
Me he quedado fría, a la espectativa de su próxima jugada, pues lo dicho lo tomé a todas luces como preámbulo de... ¿De qué?
Justamente me ha salido un “gracias”, y tan bajito lo he dicho que hasta dudo que él lo haya escuchado.
Pero que no, que nada pretendía, sólo decirme lo dicho, que con un encantado, me llamo Rufino, ha dado media vuelta dejándome ahí, pasmada, sudando aunque tal vez entonces no por el calor.
Tengo descritos mis pechos (ver AQUÍ) como llenos aunque sumisos, y debo añadir que no están nada mal para la edad que tengo, lo que no es extraño estando como están nuevos, sin usar, pero de ahí a creerme que ese hombre que por su desparpajo seguro tenía su experiencia en cuestión de escotes, creyera sinceramente que el mío era uno de los más bonitos que ha visto... Pues que no me lo creo. Que basta echar una mirada por esta tórrida Pamplona para no tardar en encontrar quien lo supere y con enorme diferencia.
Sospecho que el hombre, apuesto a pesar de su vestir informal con pantalón corto y camisa a cuadros decorada con un diminuto quemazo seguro que de cigarro pues mientras se me dirigía llevaba uno entre sus dedos, estaba bajo los efectos euforizantes del alcohol.
El caso es que, lo confieso, si algún día pusiera mi flor como premio en una carrera pedestre, él saldría con varios metros de ventaja. ¡El muy descarao!
Y caradura, que a ver que hago con esta sonrisa imposible de quitar ni a bofetadas.







murron dijo
ay Mariana, que ese Rufino parace tener buen gusto. Hija, sobre gustos no hay disputas, que a lo mejor al tal Rufino le gustan tus Brevas y no las de otras jovenzuelas pamplonicas. En fin, que si te lo encuentras por ahí, no le hagas ascos, que un piropo tan bien echao no se ve todos los días, bueno se escucha. Ni te cuento la de tiempo que hace que nadie me dice uno. Besos
8 Agosto 2008 | 01:39 PM