(170) PABLO SARASATE.
No hace mucho os hable del considerado como Padre de la Guitarra Flamenca Moderna: el Pamplonica Sabicas.
Hoy voy a escribir sobre otro genio del instrumento de cuerda, en este caso el violín, también nacido en Pamplona.
Fue bautizado como Martín Melitón de Sarasate y Navascués, pero pronto se cambió los nombres, y como Pablo Sarasate es reconocido, junto a Niccolò Paganini, el mejor violinista de la historia.
Pablo Sarasate nació en Pamplona el diez de marzo de mil ochocientos cuarenta y cuatro, resultando un niño tan precoz que debutó a la tierna edad de siete años.
Fascinada por su virtuosismo, la condesa de Espoz y Mina le concedió una pensión para que estudiara en el Conservatorio de Madrid, donde, tras ser escuchado por la reina Isabel II, esta le beca para que amplíe sus estudios en el Conservatorio de París, donde ingresa en mil ochocientos cincuenta y seis, no tardando un año en ganar el Premio de Violín.
Fue tan rápidamente reconocido como maestro del violín que se vio obligado abandonar sus estudios de armonía y composición para cumplir con sus compromisos como concertista.
Viajó por todo el mundo ofreciendo recitales y conciertos memorables; según las críticas y crónicas de la época, su fuerza radicaba más en la sutileza de interpretación que en el fuego temperamental, aunando ataque, pasión, flexibilidad y una facilidad natural para el violín. Su técnica de la mano izquierda fue también famosa así como la velocidad de ejecución. Arrancaba el más hermoso sonido que pueda esperarse del violín sin mostrar el enorme esfuerzo imprescindible para ello.
Como compositor dedicó muchas de sus obras al folclore español.
Murió en su “Villa Navarra” de Biarritz, Francia, el veinte de septiembre de mil novecientos ocho, dejando en su testamento:
-Al Conservatorio de París: Un Stradivarius.
-Al Conservatorio de Madrid: Un Stradivarius y veinticinco mil francos para que instituyera un premio con su nombre que ha evolucionado hasta convertirse en el Premio Nacional de Violín.
-A Pamplona su Vuillaume, considerado el mejor violín de la lutería,
y una copia del que usaba Paganini en miniatura, de seis centímetros, que solía llevar protegido por un estuche de oro en un bolsillo de su levita, su biblioteca, sus fondos musicales, instrumentos, joyas, mobiliario, utensilios de uso personal... A lo anterior hay que sumar las donaciones que hizo a la ciudad en vida.
Pamplona correspondió declarándole Hijo Predilecto en mil novecientos dos, dedicándole un Paseo que, al igual que el Conservatorio de Pamplona, lleva su nombre, erigiéndole un monumento, constituyéndole un museo donde se puede contemplar, entre otros objetos, los legados y donados por él…
Estos días, el Ayuntamiento de Pamplona, dentro del programa de actos que junto al Gobierno Foral de Navarra ha organizado para homenajearlo en el centenario de su muerte, ha convertido el Paseo de Sarasate en una sala de exposiciones al aire libre donde se pueden contemplar quince violines gigantes, de dos metros y cincuenta y siete centímetros de alto, decorados por artistas navarros.
Y ahí que me he ido yo con mi máquina de fotos.
Como fondo musical os dejo la grabación de una de sus obras más conocidas: El Zapateado.
Esto... ¿Os he dicho que el gran Pablo Sarasate, al igual que Sabicas, nació en Pamplona?































www-lacoctelera-com-inaki dijo
Pues aún no he visto la exposición, Mariana, claro que con el despiste que llevo...Estupendo post. Yo tuve la suerte de ver la habitación que ocupaba el maestro en el Hotel La Perla, (hotel que, en sí mismo, merecería un artículo). La habitación, al igual que la de Hemingway, está intacta, con el mismo mobiliario. Un beso. ¿Comemos esta semana?.
Iñakito.
18 Agosto 2008 | 10:22 PM