(179) HACER SITIO QUE VOY!
El cacharro de los Interneses de Mikel es muy distinto al de la Luzi que es el que yo conozco; no sólo porque es más pequeño, sin enchufe, y se puede doblar para meterlo en una cartera como de ministro, también porque él mismo rastrea cual chucho de caza hasta encontrar una señal de los Interneses a la que poderse enganchar aun de extranjis. Y este mediodía, así como sin importancia, replicando a su padre que se quejaba de no poder meterse no sé donde de los Interneses, Mikel ha presumido de que él, ayer, pudo entrar gracias a un vecino generoso.
No he entendido demasiado la relación entre la generosidad vecinal y el meterse en los Interneses, así que he actuado haciéndome la tonta, lo que hago de maravilla, que si le pido al Mikel que me explique, seguro que para hacerse el importante me responde algo parecido a ¡pero si no vas a entender, que´s muy complicado para ti!
Por lo que, en cuanto ha entrado en su habitación, yo toda modosa he llamado a la puerta para que me abra:
-¿Qué quieres tía Mariana?
-¡Decirte que no me parece ni medio bien que le tomes el pelo a tu padre!
-¿Qué dices? –se asombra.
-Eso de que tú si te puedes meter en eso de los Interneses. Si no nos podemos meter nadie… ¿cómo vas a poder tú?
Sonríe con suficiencia. He ganado.
-Yo sí puedo. Mira.
Ha cogido su trasto que tenía sobre la silla. Lo ha manipulado sin que yo perdiera detalle, y al poco…
-¿Ves, tía? Este icono d´aquí bajo te dice si estás o no conectado. ¿Ves? Ahora sí. Ahora no.
-Pues si se va tan rápido no se podrá hacer nada.
-Es que la señal es muy pobre, pero a veces dura más la conexión, que yo ayer hasta pude mandar un correo antes de que se desconectase.
Ha seguido pavoneándose un rato ante mi fingida admiración. Yo ya había aprendido lo que me interesaba: encender su trasto y el dibujito al que hay que acertar para entrar en los Interneses.
Y aquí me tenéis, temblando por si me pillan, aprovechando que el Mikel está en una de esas juergas de universitarios novatos para usar su trasto, repitiéndome que si él pudo mandar un correo, ¿por qué no voy yo a poder pegar las letras que tanto tiempo llevan escritas esperando la ocasión de dedicároslas?
Así que me lanzo a intentarlo.
Inmersa, como ya sabéis porque os he contado, en una época de casualidades imposibles, nada me extraña el que habiendo “Tentado con té a Tánatos”, fuera, casualmente, el día de la cita con tan tétrico personaje, el mismo que el de mi muerte virtual.
La primera sensación ante mi defunción internesera fue de orfandad por la demolición del puente que me unía a mis amigos cocteleros. Sabía del cariño que os había cogido, pero la incomunicación ha sido la piedra de toque que me ha mostrado hasta que punto; os debo un artículo al respecto.
No sólo cargo con mi ausencia en vosotros, también con la sospecha familiar de que alguna culpa tengo en el fallecimiento de los Interneses en el trasto este de de la Luzi, y aunque falsos, reconozco que motivos tienen para barruntarlo porque fui la última persona que lo utilicé, aunque puedo jurar que funcionó y bien hasta que apreté el botonico de apagar, no siendo sino a la mañana siguiente cuando el muy jodido no quiso conectarse, frustrando así mi intención de colgar un artículo congratulándome de que siguiésemos vivos.
Consciente de que el último artículo sumado a mi desaparición podía provocar alarma, según pasaban los días sin que el técnico viniera a repararlo, me fui agobiando por la necesidad urgente de aclararos que estaba bien, que, a mí, no me había pasado nada. Por eso, en cuanto el empleado de la Caja de Ahorros, a la que había acudido para comprobar el ingreso de un pago por el arriendo de unas piezas, me dejó a solas en el despacho, corrí a enredar en su trasto y colgar un comentario.
Tengo preparados varios artículos, alguno de bienvenida a personas que se ausentaron por vacaciones. También sobre la crisis tan de moda, los pircing, la obra de la placica que se ve desde mi ventana, la historia de la Collares...; el escrito dedicado a las consecuencias de tentar a Tánatos sobra porque son patentes los efectos de mi chulada.
Ahora peno cargada con un cacharrico que me he comprado de esos de memoria usebé o como se escriba, en donde llevo el artículo este para publicarlo en el momento en que pille un trasto de esto de los Interneses con usuario distraído. Claro que puedo pedir a algún conocido que me deje su aparato para colgar este artículo, pero como no quiero que nadie se entere que tengo una bitácora...
Después de mucho esperar una solución de Telefónica, Beltrán harto ha cambiado de proveedor y ya tenemos hora para que el Técnico de Ono se pase por casa; el lunes día seis de cuatro a siete de la tarde. ¡Que ganas tengo! ¡Y cuantas cosas que contar!
Mientras tanto... un beso aldeano de esos para las ocasiones especiales, que son muchos, seguidos, ruidosos, en la misma mejilla y que dejan un poco de humedad que ni se os ocurra secaros; al menos mientras yo lo vea.
A ver si puedo colgar esto.









www-lacoctelera-com-inaki dijo
Mariana, te lo digo como lo siento. La Cocte sin tu presencia, es un jardin sin flores...Te llamo.
3 Octubre 2008 | 09:36 PM