(219) FLATULENCIAS, TELEFONICO, Y CARNE.
Yo, Mariana, carnívora de raza, hace dos años me impuse comer menos carne y más pescado. Lo hice porque Margarita me lo aconsejó para paliar un escandaloso problema de flatulencias que sufrí -sí, mis allegados también sufrieron, precisamente fueron ellos quienes me aconsejaron buscar remedio-, a raíz de los banquetes navideños; banquetes, como era habitual en los pueblos de interior, a base de carne y mucha. Cuanta más mejor, que sino podías quedar ante los vecinos de miserable.
A partir de entonces me preocupé de cómo se podía hacer un buen mero al horno, rape a la americana, con lo poco que me gusta a mí el rape por su extraña textura, besugo a la sidra, merluza a la cosquera... Y me hice entendida en arruinar txangurros y sublimar arroces con marisco; ¡ah, mi arroz con marisco!
Inicié, recuerdo, mi régimen con un ajoarriero de trozos de bacalao más grandes que lo acostumbrado; del especial para bocadillos.
Me lo ha recordado Margarita, la bruja del Valle, con un soez ¿Qué, cómo vamos de ventosidades este año? Pero es que ella es así; un encanto, desde luego, pero un poco bruta. ¿O soy yo quien me he afinao viviendo en la capital?
He llamado a Margarita por el telefonico sin cables que se puede llevar a todos los sitios y que no sólo tiene maquina de retratar como el del Gustavo, que hasta tiene... ¡Vídeo!
Todavía no se usar las cosas que tiene, pero ya me manejo con lo de telefonear. Hay veces, como ésta que he llamado a la Margarita, que sostengo como una idiota el teléfono en la oreja hasta que me doy cuenta de que no le he dado al botonico verde a la izquierda debajo de la pantalla, pero en cuanto me acuerdo y le doy... ¡Que puedo llamar a casa o a la tienda para la que coso desde donde quiera! Bueno, desde donde quiera no, desde donde esté, que ya me gustaría poder llamar desde por ejemplo los caribes esos, pero...
En casa han puesto cara rara cuando me lo han visto. ¿De dónde has sacao ese móvil?, ha preguntado el Mikel. Le he contestado que como los Reyes Magos no me lo trajeron, pues que me lo he tenido que comprar yo con mi dinero.
Los Reyes Magos me han traído un perfume que bueno puede que sea, pero oler supongo que poco porque se llama Agua; tengo pensado estrenarlo en algún acontecimiento familiar, así, si no huele bien, pues que lo sufran ellos, que ya les dejé bien claro, con indirectas, sí, pero bien claro, que lo que yo quería era un telefonico de esos pequeños que se pueden llevar a todos los sitios. ¡Si hasta insistí mil veces en lo práctico que sería que además tuviera para sacar fotos porque así no tendría que ir todo el día con el incordio de la maquina de retratar que me tocó en la tómbola de Caritas poco antes de Sanfermines!
Perdón, que me lío, es que me ponen de los nervios con sus bromitas sobre mi zona dolorida, que es que no paran, oyes, que parece que no hay otro tema sobre el que hablar. Tan de los nervios me han puesto, que para calmarme he tomado después de comer una infusión de las mías. Y que por eso, por los nervios, le he contestado así al Mikel, que motivos tenía para que se enterara de mi malestar toda la familia, pero me arrepiento de haberlo hecho tan a lo bruto.
Para comprar el teléfono ha sido mi segunda salida de casa este año; la primera fue al médico. He estado encerrada porque no quería que me vieran andar como un pato, que es como me obliga a andar mi zona dolorida.
Estoy deseando salir por Pamplona para ir dando el número de mi teléfonico, a ver si me llama alguien, que es pena tener telefonico de ese sin cables que se puede llevar a cualquier sitio y no darle uso.
¡Me hace una ilusión...! Si hasta lo llevo en el bolso envuelto en un pañuelo para que no se ralle.
He estrenado el telefonico llamando a Margarita, la bruja del Valle, con la excusa de pedir que me prepare una crema para mi parte dolorida, y es cuando ella me ha hecho recordar que hoy hace dos años inicié mi régimen a base de pescado con su ¿Qué, cómo vamos de ventosidades este año? Y un ¿No te acuerdas que me pagaste el remedio con pastas?
No, no me acordaba hasta que ella me lo ha dicho.
Voy a celebrar el aniversario preparándome un plato que hace el mismo tiempo que no pruebo y que me gusta mucho, tanto que cualquier excusa es buena para un banquete a base de Estofao al Divorciao, una receta que me enseñó ya hace años uno del pueblo que tuvo que aprender a cocinar cuando su mujer lo dejó tirado por otro.
Este fin de semana me deja la familia sola en casa, que se van todos, incluida Madre, a una Casa Rural con un grupo de amigos del Beltrán y la Ro. Entonces, sin riesgo de incomodar a nadie si sufro de flatulencias, me atracaré de Estofao al Divorciao.
Ahora miraré si hay por casa cebolla, ajo, pimiento verde, puerro, zanahoria, patatas... Lo que falte, junto a unas buenas venas de ternera, iré a comprarlo toda altiva con mi caminar de pato.
¡Me voy a poner las botas! Que en Pamplona estaremos a cinco grados bajo cero, aunque es poco frío para el que acostumbrábamos en el Pueblo.









diasazules dijo
¿como si se van Beltran, la Ro y tu madre no te has apuntado tu?
que lo que tu tienes que hacer es ya empezar a salir a la calle,
¿que andas como un pato? pues que se aguantes toooosss!!!
Por lo de olvidarte dar al botón verde en el teléfonono te preocupes
a mi me pasa todavía alguna vez y hace ya años te lo tengo.
Besos y olvidate de tus males que hay que salir y reir
8 Enero 2009 | 09:52 PM