(267) MI COLECCIÓN DE GAFAS ROSAS.
Todo empezó unos Sanfermines de hará tres o cuatro años, cuando en la vorágine de las Fiestas encontré a mi primo el Angelito, también llamado el Pellejos por su delgadez, luciendo sobre su nariz unas llamativas gafas rosas, y dos más no menos ostentosas, rosas también, colgando desde el bolsillo de su camisa blanca de fiestas.
-¡Angelito! ¿Que haces con esas pintas? –le pregunto.
-¡Mariana! Toma, pa ti –me regala una de las que hasta entonces colgaban de su bolsillo. –Pues que quería comprarme unas gafas rojas pa ir a juego con el pañuelico y la faja, pero que no encuentro, y cada vez que miro las que llevan los negros pues que me´ncapricho de las rosas. ¡No me digas que no son chulas!
Me sumé a su búsqueda de la gafa roja, y entre él cubatas y yo, por supuesto, mostos, terminamos comprando ni idea de cuantas todas rosas. De esas, mi primo el Pellejos rompió alguna y perdió el resto durante las brumas de esa noche Sanferminera. De las mías llegaron dos a casa después de que se me salieran los cristales de unas, regalara otras...
Pasado un año, también en fiestas, volví a encontrarme al primo y repetimos la experiencia de ir buscando no ya gafas rojas que hicieran juego con el atuendo Sanferminero, sino ya directamente rosas cuanto más llamativas mejor. Las gafas rosas tienen corta vida porque son pocas las que, entre regalos, perdidas, y roturas, llegan enteras a casa. Gafas rosas que, como podéis imaginar, sólo me atrevo usar en Sanfermines.
Para ser incluidas en mi colección de gafas rosas es preciso que cumplan varios requisitos además de, por supuesto, el color. Tienen que ser compradas a vendedores ambulantes de esos que tanto incordian en Sanfermines. O en su defecto en tiendas de Chinos. Además, deben ser de esas baratas que a poco que te descuides te estropician la visión de por vida.
Mi colección de llamativas gafas de sol rosas no es un secreto, que hará de esto tres semanas me apareció una amiga con una de ellas de regalo: “que las he visto en el Chino debajo de casa y me he acordado de ti”.
Os presento a las que han sobrevivido. Calculo que al cabo de estos años habré comprado sobre treinta y mi primo el Pellejos otras tantas. Creía que había más. Estarán perdidas por casa o quizás la Ro o Madre las hayan tirado.
De acuerdo que entre las virtudes de estas gafas no se cuenta el pasar desapercibidas, pero son perfectas para hacer el tonto en Sanfermines.
¿A que son chulas?












kilifa dijo
Oye...pues a mí me encantan!!!
Yo soy muy de rosa, faldas, camisas, botas...tengo de todo, pero gafas no!!! jaja
me regalas unas? bueno, no...si veo algunas, te las mando, ok?
y dices que las buscas rojas? yo sé dónde encontrarlas....te hace? jaja
besitos
25 Mayo 2009 | 08:39 PM