(268) DRAMA EN EL AGRO.
Esta mañana me he encontrado con trabajo atrasado porque el tiempo que pensaba emplear en arreglar una falda que tenía que entregar hoy a la tarde lo empleé en ver el partido de fútbol que ganó la Cata. Esto, quiero decir el Barça, el que lo ganó fue el Barça.
Daba las últimas puntadas a la falda cuando escucho llamar a la puerta, que no sé para qué tiene la casa portero del que dicen automático si siempre se dejan el portal abierto, y eso que han enviado hasta una circular informando que hay que empujar la puerta para que cierre, pero no hacen caso.
Quien llamaba a la puerta eran los Curda, los dos. Con gesto apocado.
-Que venir hacemos a hablar con vosotros. Si os viene bien, eh, que sino nos pasamos cuando más os convenga –saluda el menor de los Curda a la Ro que es quien les ha abierto la puerta.
-A hablar y a saludar a tu suegra –añade el mayor. -¿Está también el Beltrán?
-No, Beltrán está trabajando, que tiene turno de tarde.
-Igual nos es, que lo de las tierras lo lleva la Mariana, ¿no?
-Yo no me meto en esas cosas pero creo que sí. Venga pasad. ¿Ocurre algo? Es que os veo muy serios.
-Mucho es cansancio, eh, que nos bajamos ayer a Pamplona pa ver el partido ese del Barça y luego, celebrando celebrando, que en todavía no hemos dormido, pero antes de irnos al pueblo hemos pensao de pasarnos a hablar con vosotros y así ya pasamos el mal trago –aclara el menor de los Curda.
Visten los dos ajado pantalón azul oscuro y camisa blanca abotonada hasta el cuello, chaqueta de lana marrón y zapatillas de deporte. Sus mejores galas. Sus únicas galas.
Me saludan según su costumbre dándome cada uno dos palmadas en el brazo izquierdo.
Se sientan rígidos, sin apoyar la espalda en el respaldo de las sillas que han elegido en vez de los sillones.
Se levantan de un salto en cuanto aparece Madre.
-¿Qué tal está? –saluda el mayor.
-Bien pizpireta que se le ve –dice el otro adulador.
-Si no puede ni garrear –protesta madre que por coquetería ha dejado la muleta en la habitación y procura simular su torpeza en el andar.
-En dos días la vemos en el Pueblo.
-Que más quisiera. Y vosotros, ¿qué tal?
-Pues a eso veníamos a hablar.
Por lo leído en el periódico ya barrunto cuál será el tema a tratar.
-Antes que nada, unos vinos ya tomaréis, ¿no? –ofrezco.
-Y si sacáis unas ruedas de chorizo o queso tampoco os vamos a decir que no.
Con dos rodajas de chorizo, una en la boca y otra en la mano, y el vaso de vino en la mano que quedaba libre, empieza el mayor de los Curda a relatar el drama:
-Que´stamos aquí a contaros que el granizo que cayó el domingo nos ha traído ruina y que difícil difícil nos vemos pa pagaros a plazo lo de las tierras que os tenemos arrendadas.
-Por lo nuestro no paséis apuros –les digo. –Que ya arreglaremos como mejor os convenga. Además, que os estamos en deuda por cuidarnos los animales y la casa mientras estamos aquí en Pamplona. Si le parece a Madre, hacemos lo uno por lo otro y este año quedamos en paz,
-Pues que se agradece, eh, que en conociéndoos ya contábamos con eso, y que ya sabéis que pa lo que queráis, eh.
-¿Tanto mal os ha hecho? –se interesa Madre.
-¿Mal? Lágrimas hemos echao el éste y yo. Todas las huertas arrasadas, que no veas la pena que dan, que ni pa traeros de presente, y menudo tomate y alcachofa nos venía, que no lo digo yo, eh, que pregunta en el pueblo y ya te dirán. Y del cereal no ha quedao uno en pie, engranao y todo que´staba. Pero lo peor ha sido las cepas y los frutales, que hasta marca ha quedao en la madera, que tenemos por seguro que´ste año no hemos de coger nada, pero es que también peligra lo del año que viene, que algún árbol y no pocas viñas nos vemos arrancando. Un desastre. Con deciros que el tractor lo tenemos todo abollao y con el parabrís roto del pedrisco... Menos mal que pensar habíamos hecho plantar tres piezas de piquillo y sólo teníamos puesta media.
-Y que con todo fácil es que seamos los mejor parados del Valle, eh –añade el menor de los Curda, -que a fin de cuentas somos solos y ya saldremos de´sta, que los demás peor y todo han quedao, que sin ir más lejos los vecinos, los de Casa Madrugo, s´habían metido en créditos, que han puesto este año invernaderos, y no ha quedao un plástico en pie. ¡Si hasta l´ha´scacharrao el sistema de riego; uno moderno de´sos de gota a gota que les ha costao un dineral! Envidia y todo nos querían dar y míralos ahora, que no saben si saldrán de´sta, que ni un espárrago les ha respetao la piedra. Y como Casa Madrugo, por una cosa u otra todos por un igual están, eh, sin cosecha ni dineros y entrampaos hasta las cejas con los bancos. Suerte y todo podemos decir que nosotros hemos tenido, que si nos coge el año pasao,..
Han seguido desgranando penas hasta que Madre s´ha echao a llorar con una amargura como no le había conocido, que está tierna, sí, pero la desgracia ha sido mucha y ella es muy sentida para estas cosas.
-Que desgracia –repetía musitando.
-Ro, llévate a Madre –sugiero.
Los Curda se han ido con prisas, que se les escapaba el autobús al pueblo, han dicho. Ni era verdad ni querían engañarme, todos conocemos los horarios del autobús al Pueblo. Lo que se les escapaba eran la lágrimas de sus ojos encharcados y no querían por orgullo que yo los viera llorar.
-Entonces quedamos en eso, en que estamos en paz, que los arriendos por los cuidados que nos tenéis en la casa y los animales -insisto.
-Gracias. Gracias. Pa lo que queráis, eh, ya lo sabéis.
Yo he ido a sumar mis lágrimas a las de Madre, que por mucho que ahora viva en Pamplona sigo siendo una aldeana con muy mucho arraigo emocional a la tierra, y más si es tan cercana como la de mi Valle.









cata dijo
Marianaaaaaaaaaaa!!! a donde se ha ido el comentario que te he dejado antes???
Te decía en él que es una verdadera desgracia, me enteré por la tele de lo sucedido y vaya una ruina... Espero que les compensen al menos un poco con la declaración de zona catastrófica... porque por lo que sé, todo el sur de la bella Rioja ha quedado con los cultivos maltrechos...
Besooooooooooote... y a ver si ahora entra el comentario. Muackkss
28 Mayo 2009 | 09:03 PM