(271) CANTANDO A UN AMIGO.
Fue a principios de la década de los ochenta del siglo pasado, hace tantos años que provoca vértigo calcularlo si eso conlleva sumergirte en la propia historia, cuando me llegó una carta remitida desde San Sebastián donde tenia varios amigos de esos íntimos; uno del Valle que fue a ahí a trabajar, una delicia de mujer llamada Idoia Sagárzazu que por entonces luchaba por ser actriz y que murió joven habiéndolo conseguido, algún tolosarra que resultó ser pariente y es que por mis venas corre sangre de aquellas tierras...
La carta contenía una invitación para el Carnaval DonostIarra con la advertencia de que no se me ocurriera presentarme sin disfraz; no me sirve la excusa “no traje traje”, apostillaba la invitación que me obligó a coser con prisas un disfraz de odalisca pudorosa.
Volví de aquel Carnaval con mil sensaciones que aún perduran y una canción que se hizo banda sonora de esos días felices.
Claro que pregunté por el título de esa canción, pero su recuerdo se diluyó por la noche y la fiesta. Y quienes me atendieron en las tiendas de música donde intenté encontrarla no la reconocieron en mi torpe y avergonzado tarareo.
El paso de las décadas no afectó a mi obsesión por esa melodía, y no hace mucho, Iñaki, apoyándose en los pocos datos que le pude dar, supo regalarme no sólo el título sino también la forma de buscarla en esto de los Interneses.
Es por lo que ahora que se me va temporalmente de Pamplona se la dedico para sumar su grato e indeleble recuerdo al tesoro de ellos que esta canción me custodia
Va por ti, Iñaki, amigo, que si consigues lo que mereces en esta nueva travesía, seguro que va a ser mucho y bueno. Ah, me debes una comida, que no se te olvide.
LAU TEILATU
Estamos aquí
y me alegro
y seguro que tu padre también;
y qué bien...¿cómo va
tu bufanda blanca.
Cuatro tejados encima
la luna en medio y tú
mirando hacia arriba,
tu humo en las manos
con un soplo...soplo!
va a venir donde mí
y de nuevo seremos
felices
en la fiesta de cualquier pueblo.
Dulcemente
cántame
María Solt de Benito.
Sin llorar,
estás blanca y las lágrimas
borran tu color.
Cuatro tejados encima
la luna en medio y tu
mirando hacia arriba,
tu humo en las manos
con un soplo...soplo!
Va a venir donde mi
y de nuevo seremos
felices
en la fiesta de cualquier pueblo.
Feliz-felices mañana
volveremos a estar
con un poco de champán;
sin dinero pero
las estrellas estan con nosotros
junto con la musica de un piano.
Cuatro tejados encima
la luna en medio y tu
mirando hacia arriba,
tu humo en las manos
con un soplo...soplo!
Va a venir donde mi
y de nuevo seremos
felices
en la fiesta de cualquier pueblo.







cata dijo
Esta canción hace no mucho la vi comentada... je je je, anda que no sabes tú ni ná. Besicos
4 Junio 2009 | 06:21 PM