(272) ELECCIONES ALDEANAS.
Las primeras elecciones de la democracia en el Pueblo trajeron nefastas consecuencias para las siguientes.
La Inés de Casa Colillas se presentó temprano para votar:
-A ver, Inés, enséñame el carné –pidió quien se colocó con toda calma detrás de la urna porque hasta entonces había estado desayunando con el resto de los componentes de la mesa electoral unas magras con tomate y su correspondiente porrón de vino en otra mesa puesta para la ocasión en la misma habitación.
-¿Conocer hacer no haces o qué. O es que ya´stás piripi a estas horas? La Inés soy pues. Si tú los ha dicho.
-Que sí, Inés, pero que´sto es mucho serio, que bien claro nos han dejao que sin falta el carné pedir hemos de hacer.
-¿Con tonterías has de venirme o qué? Pues si soy la Inés pues que ya sabes quien soy y a santo de qué necesitas un papel que lo diga. Que además a saber donde tengo yo los carneses.
-Venga, vale, pues vota.
La Inés sacó un papel del bolsillo:
-Pues que yo y el marido, y el mío mayor y su mujer son de votar a la UCD. El mediano s´ha empeñao en que al PSN. Mi segundo y su Rosa al AP. Paco el chico a...
-Pero Inés, que así no se puede, que tienen que venir ellos.
-¡Cómo van a venir si están en los campos fumigando los manzanos! A ver si ahora fiar no vas a hacer de mí. ¿Te he pedido yo algún papel que ponga lo que votamos? Si me fío yo de ti a santo de que m´has de venir tú con desconfianzas. Yo decir ya te digo lo que son de votar. Y bien claro, que´n este papel lo traigo, así que a ti te queda votarlos y tan amigos.
-Que no, Inés, que no son desconfianzas, pero que no se puede, que si te dejo acabamos todos en la cárcel, que esto es de mucha responsabilidá, que así m´han dicho los señores que trajeron la urna esta del votar.
-¿Me vas a empezar tú con sinsorgadas? ¿A mí? ¿Acordar no haces o qué que no hace de´sto dos años prestar te hicimos la simiente pa la siembra del terreno ese tardío que tenéis junto al río y largo largo que te dejamos pa devolver? Y mi hijo el segundo las veces que te tiene ayudao en la labranza, ¿tampoco haces de recordar? Y luego querrás que te deje mi buey izquierdo ese rubio tan bueno que tenemos, ¿no? Venga, hazme eso de votar no sea que acabemos riñendo.
-Inés, que por mí sí, que ya lo sabes, pero que no puedo.
-Traza lleva esto de acabar mal, eh, luego no me vengas con que avisao no´stabas pues.
La Inés se fue enfadada sin haber podido votar.
Ese día, a las once y media de la mañana se cerraron las urnas en mi Pueblo, que viendo que habían votado casi todos, se fue en busca de quienes no lo habían hecho para que lo hicieran o dijeran que no querían hacerlo. Hasta a la Inés se preguntó recibiendo como contestación a gritos desde su ventana que aviaos estaban si pensaban que después del feo que le habían hecho iba a votar.
En el parte de incidencias no se puso nada, que lo de la Inés se tomó como anécdota sin importancia.
Anécdota sin importancia que trajo consecuencias, porque la Inés, que a malas era de cuidado, cuando escuchó lo contentos que habían quedado los componentes de la mesa electoral por haber acabado tan pronto pergeñó como vengarse, y a partir de entonces hasta que murió, dudó en todas las elecciones sobre si votar y a quien hasta un minuto antes de que se acabara el plazo legal, obligando de esta forma a permanecer junto a la urna a toda la mesa electoral hasta las ocho de la noche aunque para las diez y media de la mañana hubieran votado todos.Todos menos ella, claro.










la-cocina-de-samira dijo
Hola preciosidad, me paso a saludarte y a dejarte unos puñaos de mimitos y besos .
Voy sin tiempo y no puedo pararme asi que luego mas tarde vuelvo.
Muaksssssssssssss y remuakssssssssssss guapa .
8 Junio 2009 | 04:18 PM