(274) ENGANCHADA A LA LECTURA.
En esto de la lectura siempre voy a rebufo porque no soy lectora de best seller sino todo lo contrario; basta que un libro nuevo de esos con mucha publicidad se convierta de la noche a la mañana en el más leído para que lo mire con recelo.
Al tiempo, si me convence lo que escuchó o leo sobre el libro en cuestión, termino comprándomelo, pero sin mucho entusiasmo, aunque no son pocas las ocasiones en las que debo reconocer que mis escrúpulos por los best seller son injustificados.
Esto que os cuento me ha pasado como no podía ser de otra manera con la trilogía “Milenium”... hasta hará de esto diez días que me vino el JL con un paquete.
-¿A qué viene esto? –le pregunto mientras arranco el papel de regalo.
-Es el libro “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Como ayer me dijiste que no lo tenías leído y sé que va a gustar...
Tardé días en empezarlo, y al principio estuve varias veces tentada de abandonar su lectura, que buena literatura, lo que se dice buena literatura no es, y entretenido tampoco, pues se me hizo lento. Al principio digo, que una vez fui abduccida por la trama pero sobre todo por los personajes, ya no pude dejarlo.
Si iba al baño el libro venía conmigo, si a la cama también:
-Mariana, por Dios, apaga la luz, que no son horas –protestaba Madre, y la apagaba, sí, pero a veces yéndome al salón para seguir leyendo.
Si me tomaba un café me lo tomaba frío porque estaba tan concentrada en la lectura que lo olvidaba. Si iba en el autobús urbano que en Pamplona decimos Villavesa, se me pasaba la parada y tenía que volverme andando. Todo culpa de la absorbente lectura.
Pero no sólo, que algún asado lo he recordado cuando me ha llegado el olor a quemado.
He terminado de leer las seiscientas sesenta y cinco páginas del libro “Los hombres que no amaban a las mujeres”
en menos de una semana. Ahora estoy leyendo el segundo libro de la trilogía “Milenium” que se titúla “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Ya estoy por la mitad, exactamente en la página trescientos cuarenta y nueve de las setecientas cuarenta y nueve que tiene este segundo libro. ¡Y lo compré el sábado!
Esta es la razón por lo que tengo un poco abandonada esta bitácora. Y por lo que cuando entro a leeros y comentaros lo haga con cierto cargo de conciencia.










Cata dijo
Ahhh!!! pos vale...
23 Junio 2009 | 01:43 AM