(278) ¡FUI ENGAÑADA!
Ay dios mío lo que vais a pensar de mí. Pero no fui por propia voluntad sino engañada, eh, más bien me llevaron engañada, que yo no sabía donde me metía hasta que ya estaba dentro. Esto que quede claro.
Os cuento:
El día iba a tener sus alicientes, que ya os tengo dicho que el JL se afeita la cabeza todos los años el día anterior a las fiestas, o dos días antes si como en esta ocasión la víspera del chupinazo es domingo.
No pude acompañar al JL a la peluquería como era mi intención porque nuestros horarios no coincidieron. Cuando yo estaba libre, el JL tenía que ir a visitar a su madre, ya que después de afeitarse la cabeza sería repudiado como hijo hasta que e le volviera a nacer pelo. Cuando él pensaba ir a la peluquería, yo tenía que estar en la tienda para la que coso recogiendo ropa.
Quedamos por la tarde. El Gustavo también se sumó.
La mañana la dediqué a hacer compras, que necesitaba calzado cómodo y seguro para los Sanfermines; cómodo porque es previsible que pare poco en casa, cómodo porque es seguro que no faltarán cristales por el suelo.
Quedamos a las ocho de la tarde en la cafetería Koppo. Cuando llegué, ya estaban esperando el JL y el Gustavo. El JL, con la cabeza como una bombilla, el Gustavo comparándolo con el monstruo de Shrer despintado.
El JL aguantaba las bromas con estoicismo, incluso hacía chistes:
-Lo malo es cuando me lavo la cara, que no sé donde acabar.
Al final hasta posó para que lo fotografiara.
-Venga, cenamos algo aquí y hacemos planes para los Sanfermines -propuso el Gustavo.
La cena fue de esas en las que la comida se olvida entre bromas, risas, no pocas carcajadas, y algún pase de manos por la calva del JL
El tema de conversación principal fueron, por supuesto, los Sanfermines; planeamos reservar mesa ahí mismo para almorzar antes del chupinazo, hablamos de que alguna mañana iríamos primero al encierro y posteriormente al Baile de la Alpargata, se pelearon por quien bailaría antes conmigo en la Verbena de la Plaza del Castillo… Todo perfecto, hasta que, mientras bebía, el Gustavo comentó lo bonito que me quedaba el escote cuando levantaba la cabeza para beber.
Al volver del baño tras limpiar la mancha de vino que el comentario del Gustavo había dejado en mi blusa, los noté distintos. A mí no me engañan, ya no, que los conozco. Algo habían tramado durante mi ausencia, y seguro que nada bueno.
Tras la cena, sacamos cafés y chupitos; los suyos de orujo de hierbas, el mío de Baileys.
Salimos para pagar la cuenta a la barra, y ya creía que nos íbamos cuando el Gustavo pidió otra ronda:
-Venga, que de aquí nos vamos de juerga.
-¿A dónde? –pregunté.
-Podemos ir al Baluarte, que hay una exposición de no sé que –propone el JL.
Como ya os he dicho, barruntaba que algo tramaban, y tuve claro que la exposición estaba incluida en sus planes, pero no puse pegas, porque… ¿cómo iba a suponer que me iban a llevar a mí, con lo pudorosa que soy, sabiendo como bien saben que soy mocita a… ¡La Feria Europea del Erotismo!?
Y ahí me veis, entre vibradores enormes, pasteles en forma de falo, máscaras de esas de sadomasoquismo, látigos, afrodisíacos, vaginas de latex, hombres y mujeres que ofrecían stripteases privados en cabinas o dentro de un coche de esos largos que les dicen limusinas… y el escenario, que no sólo se desnudaban y hacían guarrerías delante de todos, que incluso pedían gente del público para añadirse a la guarrada. Y que había quien subía, oyes, que hasta el Gustavo se empeñó en que subiera yo para meter mano al hermano del Dinio. Me negué, claro, que una es señorita. Además, que no iba a saber qué hacer con semejante trasto.
Ahí me tuvieron casi dos horas, viendo lo que no había visto en mi vida. ¡Unas cosas! Cuando se me fue el sofoco hasta me divertí. Y pensando en vosotros saqué fotos.
Claro que todo pecado tiene su penitencia, lo que no suponía es que ésta me sería tan estricta:
Esta mañana, cuando me siento en la mesa para desayunar, mi sobrino el Mikel dice:
-¡Pero si la tía estuvo ayer en lo de la Feria del Erotismo!
-¿Yo? Que tonterías dices. ¿Cómo voy a ir yo a un sitio como ese? –miento con descaro.
-Que sí que´stuviste, que todavía llevas el sello en el brazo.
Y era verdad, que al entrar nos sellaron en el brazo por si salíamos y queríamos volver a entrar. ¡Y esta mañana todavía llevaba la marca!
Voy a purgar mi perversión tendiendo que aguantar las puyas de mis sobrinos hasta que me muera. ¡Seguro!
Que vergüenza. ¿Qué va a pensar mi familia de mí? Ay si se enteran en el Pueblo.









kilifa dijo
jajajajaja
Ole, ole y oleeeeeeeeeee
Dale las gracias de mi parte preciosa, no han podido hacerte mejor regalo que algo así...jaja
Ni yo misma lo hubiera echo mejor...
si es que ya te lo digo yo guapa, hay que modernizarse y despues saber que decir cuando algo de eso sale en una conversación.
seguro que eres la envidia de tus amigas...porque se lo contaras, verdad?
Fijate que algo así se debe saber...
Por cierto..tocaste algo? te tocaron? colores en las mejillas?
Iba a decir algo más, pero esa me la guardo, que me matas!!
jajajajaja
Ole, ole y oleeeeeeeeee
Y mañana, al chupinazo.
besitos
Pd, el JL, está guapisimo...no crees?
5 Julio 2009 | 10:37 PM