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La Coctelera

MARIANA LA ALDEANA

12 Noviembre 2009

(304) UNA DE LLOROS.

El día de difuntos fuimos al Pueblo para adecentar la tumba familiar. Ahí nos encontramos con la Juanita, la segunda de Casa Alforjas, que nos puso al corriente de novedades sobre quienes habían sido nuestros vecinos. De esa conversación nació este artículo.

Las plañideras eran mujeres, únicamente mujeres, que por una propina, a veces sólo la comida, se prestaban para llorar a difuntos que ni siquiera conocían.

Antes más, y cada vez en menos sitios, se valoraba la categoría de un funeral entre otras cosas por el número de plañideras contratadas.

En mi valle, no se aplicaba eso de a cuantas más plañideras más suntuoso el velatorio porque plañidera no había más que una. Eso sí, muy voluntariosa.

Nacida en mi Pueblo, era hija única de Casa Calzones, y como no podía ser de otra forma, le decíamos la Lloros.

La Lloros era plañidera vocacional, que llevaba a gala no haberse perdido un funeral del Valle desde que podía recordar, y aunque no tenía tarifa, bien que se lo cobraba en comidas. Y bebidas, que nunca le hacía ascos a un vino, sobre todo si era dulce y para acompañar a pastas.

En mi Valle no hay Tanatorio, por lo que los cadáveres se velan como Dios manda, es decir, en casa, vestidos de domingo, en la cama, sobre una sábana blanca, y entre cuatro velas con sus correspondientes candelabros; ambos, velas y candelabros, prestados por la iglesia.

En mi Valle no se juzga lo suntuoso del velatorio por el número de plañideras, ni por la calidad del traje que lleva el difunto, porque lo habitual es que se lo hayan visto vestir durante años los días de fiesta, sino por los zapatos, lo limpio de la habitación y la sábana donde reposa el cadáver, pero sobre todo por las viandas.

En los pueblos de mi Valle no usamos zapatos, sería absurdo movernos con ellos en las cuadras o los campos. Incluso en las calles, que a cuatro gotas que caen se transmutan en lodazal.

En mi Valle, los aldeanos usamos albarcas, los zapatos los reservamos para los velatorio, y los más ricos hasta se entierran con ellos. El resto se los quitamos al cadáver antes de meterlo al ataúd, guardándolos con mimo, y periódicos por dentro, en su caja, hasta calzarlos al cadáver siguiente.

Como no estábamos muy puestos en zapatos, se han dado muchos chismorreos al respecto: Sobre familias, más de una, que los puso al revés; sobre Casa Lisardo, aunque ellos lo niegan, se cuenta que como el marido de su segunda tenía los pies tan grandes, para calzarlo cuando murió tuvieron que elegir entre cortar los zapatos o los dedos y cortaron los dedos, razonando en que los dedos ya no servían de nada mientras que los zapatos todavía tenían varias puestas; sobre todo un pueblo del que se dice que no tienen más que un par para todos los vecinos, y si se mueren dos a la vez tienen que pedir zapatos a amigos de otros pueblos... La versión de ese pueblo es que un vecino se enteró que una tienda les haría precio especial por comprar varios pares de zapatos del mismo modelo. Y compraron. Todos.

Es costumbre sacar algo de comer a las visitas que van a velar el cadáver, que puede ser, desde un trozo de queso o tacos de jamón con pan y un vaso de vino, hasta comidas y cenas de tres platos a base de alubias, asados, postres, vinos, copas, cafés... Las casas más opulentas también sacan pastas de las de pastelería, incluso alguna con vino dulce. Estas últimas son las indiscutibles ganadoras, y el sepelio puede ser alabado durante años, lo que les hace subir en la escala social.

La Lloros, la única plañidera del Valle, se cobraba los servicios prestados con las viandas, pero sobre todo con el vino. Y más si era del dulce.

La Lloros, lo primero que hacía al entrar al velatorio era conseguirse una silla que colocaba tan cerca del cadaver que lo pudiera acariciar, y no abandonaba la habitación sino era para ir al baño. O para cotillear lo que se preparaba en la cocina. Cualquiera que fuera el vino que se servía, no tardaba en hacerse dueña de una botella que escondía entre los bajos de sus faldas que le llegaban hasta el suelo, y cuanto creía que nadie la veía, le daba un tiento a la botella; eso al principio, que según pasaba el tiempo era menos mirada, y terminaba no privándose de beber a morro con la habitación llena de gente.

Le costaba arrancar a la Lloros, que en un principio sus llantos resultaban artificiales, pero bastaba que bebiera cuatro vasos de vino para convertirse en una auténtica virtuosa del lloro y el gemido, con sus lágrimas, golpear de pecho y mesada de cabellos.

Si algo hay que achacar a la Lloros es que era proclive a confundir el nombre del finado, sobre todo según iba vaciando botellas. Y que de vez en cuando, se pusiera en pie sobre la silla, y recitara entre lloros e hipidos:

Digan lo que digan,
¡que bonito es un entierro!
Con sus caballitos blancos,
con sus caballitos negros,
con su cajita de pino
y su muertecico dentro.
 Y la viuda va diciendo...:
 - ¡Amadeo, Amadeo!
¿Dónde estás, que no te veo?
 - ¡Aquí dentro...
por aguantarme un peo!

E intensificaba los lloros.

La Lloros terminó sola y enferma. Fue ingresada por unos parientes lejanos en un asilo poco antes de venderle sus tierras y repartirse los dineros.

Juanita, la de Casa Alforjas, con quien coincidí en el Pueblo esta Fiesta de Difuntos mientras adecentaba el panteón familiar, me dijo que la Lloros había muerto. Lo sentí. Espero que haya sido llorada como merecía.

Va en su recuerdo "La Lloradora" cantada por La Lupe.

 

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19 comentarios · Escribe aquí tu comentario

diasazules

diasazules dijo

¡¡¡Mariana, que no, que no me lo creo!!
¡¡¡unos zapatos para todo un pueblo!!
que no, que no Mariana!!!.

Me da pena La Lloros, que seguro que
no la lloraron tanto como ella se merecia

BESOS Preciosa

12 Noviembre 2009 | 11:08 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Díasazules, te aseguro que si conocieras a los del Valle te sorprenderías de muy pocas cosas, jeje.

Los del Pueblo ese dicen que no, que cada uno tiene su par de zapatos, eso sí, todos iguales, pero vete a saber.

Y seguro que no le lloraron como merecía. Seguro que no, jeje.

Besos, guapísima.

12 Noviembre 2009 | 11:47 PM

cata

cata dijo

Marianaaaa! coñe, ya! Entre el camino de los silencios, que hace un par de días llevo leyendo, y tu post... ya veré como me duermo esta noche... cahissssss, con lo miedica que soy yo. Menos mal que aún me queda un ratico pa irme a la cama, que estoy preparando unas albóndigas de bacalao para la comida de mañana comer, que no tendré tiempo y tengo a mi vecina Mari y la peque de su nieta de invitadas, y este plato es pelín entretenido pero al llevar salsita quedará estupendamente calentado.

Es que verás... dos veces a la semana hacemos con el perrito el recorrido completo al pueblo, y cuando pasamos por una de las Granjas ya sé que voy a tener que entrar... se ha hecho costumbre que le compre una magdalena pa el solo, compramos el pan y nos sentamos con alguna conocida a tomar yo un cafetito y él... a lo suyo, ji ji... Y ante la mirada de las mesas contíguas que babean de lo simpático que és el zalamero, se la voy dando a trocitos hasta que no queda ni una miguita... Ya ves tú que listo mi amigo, ji ji. Luego se queda tumbado en el suelo y nos deja que marujeemos las amigas un rato.

Joer, como me enrollo, je je... Pues pasando por alto el detalle de mutilar al pobre muerto, te diré que me apena como a Dias, la pobre Lloros, por lo que se ve, se la quitaron de encima la familia sin remilgos... Espero que al menos la velaran como es debido, que lo merecía un montón.

Besicos guapetona.

12 Noviembre 2009 | 11:51 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Cata: ¿“El Camino de los Silencios” dices? Joe, no me suena, jeje.

Tranquila que el libro no es de esos de mucho miedo. Un poco sólo, jeje. En cuanto al artículo… Joe, no sé qué te ha dao miedo, si no es fantasmas ni nada, jeje, sólo de una plañidera vocacional.

Joe, no he hecho nunca “almóndigas” de bacalao, y eso que tengo la receta y llevo tiempo diciendo que voy a probarlas porque tienen que resultar deliciosas.

Lo que m´ha contado de tu amigo me ha hecho recordar tiempos en los que una amiga y yo, con un amigo de cuatro patas, boxer y por lo tanto baboso, íbamos todos los sábados a un bar y nos pedíamos tres fritos. Nosotras comíamos con el tenedor un trozo del nuestro y luego con el mismo tenedor le dábamos un trozo al “otro amigo”. Al principio era fácil, pero según iba comiendo y viéndonos comer, teníamos que esquivar las babas que eran como velones, jeje. Te aseguro que ahora no lo haría ni aunque me pagasen, pero ya sabes, cosas de crías.

Joe si contase aventuras con ese chucho, jeje, creo que te he hablado de él, era el que se escapaba para recorrerse todos los bares de Pamplona.

Seguro que no la velaron como merecía, algo que sí habríamos hecho en el Pueblo, que aunque estuviera casi vacío vendrían todos los del Valle.

Respecto a quitársela de encima la familia… He conocido muchos casos de esos de personas que quedan solas y la familia se las quitan de encima. Antes no ocurría, pero ahora…

Oyes, que no me dices nada de la canción. No me digas que no es chula, jeje.

Besos a mogollón, guapísima, y como ya´stamos a viernes... Feliz fin de semana.

13 Noviembre 2009 | 12:09 AM

kiamara

kiamara dijo

Hola guasona
no me puedo creer lo que cuentas
si lo de la plañidera
pero lo de los zapatos y cortar los dedos ja ja ja
esagerà ,pintas un pueblo ....que te diria yo
un poquito brutos , anda que no me he reido
eso que va de velatorios ,
menuda coña tienes ja ja ja
ahhh los boxer ahora no se baban tanto
han perfecionado con cruces lo de la mandibula
y esto no es coña ,pues los anteriores si lo hacian, pero el ultimo y este no,
se bueniña y no nos tomes tanto el pelo...

buenas noches y besiños

13 Noviembre 2009 | 02:11 AM

cata

cata dijo

je je... que sí, que escuche la canción y vaya un ritmito que lleva, ja ja, pero que como estaba atareada y con tanto que me extendí en el comentario se me olvidó decírtelo.

ah! lo que dice Marita es cierto... Mi boxer no babeaba al comer, solo le pasaba cuando corria mucho por el campo porque acumulaba en sus mofletes el babeo y era inevitable, pero de normal nunca. Tiene razón ella, Orión no tenñia los dientes salidos ni patrás de ni palante, seguro que es eso que hacía que fuera soltando babotas por todos sitios...

En cuanto a las albondigas, veré si me da tiempo el finde de publicar un post con algún brico y la recetita, que ando un poco atrasada en publicar con tanto estrés casero. El domingo me pongo, que mañana por la mañana vamos a comer al xalet de mis vecinos y hasta la tarde no volveré a casita.

Que tengas un finde estupendo.

13 Noviembre 2009 | 08:10 AM

cata

cata dijo

Ya he metido la gamba... quería decir que seguro que eso hacía QUE NO FUERA SOLTANDO BABAS por todos sitios... aishhhh, estoy dormida aún y no atino. Beso

13 Noviembre 2009 | 08:12 AM

la-cocina-de-samira

la-cocina-de-samira dijo

Hola mi guapa

Hoy en dia no hay plañideras asi, pero cotillas te puedo asegurar que sigue habiendo unas cuantas ........... qué poco respeto tienen al dolor ajeno, enfin...............

Que descanse en paz la "lloros" .

Te envío montón de besinos y cariñinos y te deseo un fin de semana tan espectacular como tu.

13 Noviembre 2009 | 11:50 AM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Jeje, Kiamara, yo cuento lo que se dice por el Pueblo, no garantizo que sea verdad, además que no me te quejes que he dao las dos versiones, eh. Yo sólo te digo que conocí al que dicen que corté los dedos y tenía unos pies enormes.

En cuanto a los boxer, jeje, tuve otro y efectivamente ese no babeaba como el primero, que no veas como era con lo de las babas. Yo le decía “fábrica de ruidos”, claro que todos los boxer lo son, ¿o es que los nuevos modelos ya no llevan ese accesorio?

Que tengas un bonito fin de semana, guapísima. Ah, y muchos besiños, jeje.

13 Noviembre 2009 | 05:51 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Sé que Marita tiene razón, que después he tenido algún boxer más. El mío era de esos de labios caidísimos, colmillos que le salían por encima de los labios… Vamos que fisno fisno no era, al menos de aspecto, que para otras cosas era todo un dandy. Terminó gordísimo y el veterinario lo puso una dieta que se saltaba a la menor oportunidad, como aquella vez que se comió cinco kilos de chistorras. Fue la única vez que robó, pero se nos olvidó la bolsa de chistorras donde dormía el perro, y claro, entre que estaba con hambre por la dieta, y el olor ese toda la noche…

¿Puedes imaginarte los efectos del pedo de un boxer empachado de chistorra? Pues era mucho peor, quizás lo peor que yo haya olido, sus eructos. Con perdón.

Pásatelo muy bien en el xalet y también el resto del fin de semana que ya empieza.

Besos, preciosidad.

13 Noviembre 2009 | 06:04 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Bego, guapa, pues sí que es fácil que lo que he contado sea más cotilleo que verdad, pero te aseguro que los vecinos del Valle son pa conocerlos, eh, que son tan bruticos que hasta presumen de ello, jeje.

La Lloros era una buenaza, un poco simple y beoda pero una buenaza. Seguro qu´hechó en falta al Valle y sus velatorios. Y es que disfrutaba como una enana, jeje.

Mil besinos preciosa, que tengas un feliz fin de semana.

13 Noviembre 2009 | 06:11 PM

skpe

skpe dijo

Ahhhhhhhhhh...me han dolido los dedos de los pies jajaja...pero lo creo...que no estaba la cosa para ir tirando zapatos...o mejor dicho, para comprar zapatos...pos yo esto de las plañideras lo habia oido contar, pero si se ganaban un plato de comida, tambien puedo entenderlo...eran otros tiempos...

hoy al fin puedo entrar un rato a chafardear por aqui, que menuda semana llevo...un beso y voy a dar vueltecitas para ponerme al día...muakk...que ya tengo yo hoy mis palomitas y mi cola laigth para poder empezar a leer...mira tu que casualidad, el mismo libro que lee la Cata jajaja...aun no lo he podido imprimir, que la impresora cuando lo vio me dijo que lo imprima tu madre jeje se ma escachuflao...

13 Noviembre 2009 | 06:59 PM

Lucas

Lucas dijo

Ah que buena historia... que buena y que triste. Quien lloraría a la lloros? ah?

13 Noviembre 2009 | 07:11 PM

cata

cata dijo

Je je je... Mariana, esta Skpe no nos escarmienta, ella venga a darle a las palomitas... Lo del libro, al final no lo he imprimido, lo leo desde el word hoja entera, (que es doble hoja) en el portátil, eso sí, he cambiado el tipo de letra a Segoe print y un poco más pequeña... Se lee muy bien así. Luego voy a ver si me leo unos capítulos más que aún voy por la página 188, pero solo lo he cogido dos veces por falta de tiempo, en realidad voy muy deprisa cuando lo agarro, me tiene enganchada a pesar de que paso pelín de miedo, y si no que se lo digan a Xop que de cuando en cuando me aprieto a dándole un achuchón mientras leo de reojo.

Vale! ya se que soy miedica, pero es lo que hay...

Venga, besos y buen finde... y, cuidado con las velas eh?

13 Noviembre 2009 | 07:33 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

La verdad Skpe, es que la Lloros no era de esas plañideras profesionales, que como ya he escrito era vocacional, jeje.

En realidad eran mujeres muy humildes que se sacaban de esa forma unas monedillas o un trozo de pan. Eran como dices tú otros tiempos. Afortunadamente.

Relájate que y´stamos en fin de semana. Esto…, ¿no decías que no volverías a comer palomitas? Cuidadín cuidadín, eh, a ver si te van a sentar mal.

Besos, guapa, y feliz fin de semana.

13 Noviembre 2009 | 08:18 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Lucas, la Lloros estará contenta porque todos de una forma u otra la estamos llorando en esta bitácora.

Besos, y feliz fin de semana.

13 Noviembre 2009 | 08:20 PM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Joe Cata, la Skpe es como es, y hay que aceptarla así, ¿que es una palomitoadicta? Pues lo que tenemos que hacer es respetarla, y procurar, claro está, alejarla del mal camino, pero con cariño y comprensión.

Os metíais conmigo, pero mira que ella, que primero se cae continuamente de los Interneses y ahora se le escacharra el aparatito de imprimir. ¿Qué les hará a los pobres trastos?

¿Sabes lo que te digo? Que si vosotras estáis leyendo ese libro yo también voy a leerlo que hace años que no lo hago, jeje.

No conocía la Segoe print, y m´ha gustao, ahora mismo estoy escribiendo con ella, jeje, seguro que le saco partido.

Ah, y no tengo que tener cuidao con las velas porque no pienso encender ninguna; joe, pa un perro que maté me llaman la mataperros.

Besos, preciosa, que tengas un bonito fin de semana.

13 Noviembre 2009 | 08:40 PM

skpe

skpe dijo

ehoooo...que cuando leo la SKpe digo aleeee ya hablan de mi y no se el porque pero siempre pienso que mal jajaja...que me leo a la Cata y dice que el libro da miedo...amossss...que yo estoy aqui sola, la casa silenciosa un vientecillo de esos que hace...frrrrrrrrrirriiiiiiiiiii...y si empiezo a cantar pa no tener miedo no me concentro en la lectura...ya veras tu Mariana con lo cagueta que soy y ahora si me voy a leer...¿ cuanto de miedo a ver...? muakkk

14 Noviembre 2009 | 12:59 AM

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

A ver, Skpe, bonita de cara, atiende:

NO SIEMPRE QUE HABLAMOS DE TI ES PARA CRITICARTE, sólo cuando lo mereces.

Lo que pasa es que piensa el ladrón que todos son de su condición, y como TÚ, CADA VEZ QUE ABRES LA BOCA ES PA METERTE CONMIGO, pues piensas que las demás también actuamos así.

Mira qu´eres detallista, eh, el escenario que t´has montao pa leer un libro esotérico: el frío, viento que silba, la casa vacía..., joe ¡COMO TE LO MONTAS!

Y tranquila que no da mucho miedo, eh.

Besos sabandeños (si se dice así, claro, jeje).

Pd. Esto... Cuando abres la boca..., ¿te chirría? Es que según cuentas sería lo único de tu cuerpo que no mete ruido, jeje.

14 Noviembre 2009 | 01:59 PM

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MARIANA LA ALDEANA

Pamplona, España
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Me dicen la Mariana, y hasta que las circunstancias obligaron a trasladarme a casa de mi hermano en Pamplona, vivía feliz con Madre en un pueblo del que terminamos siendo sus únicas habitantes. Mi sobrina la Luzi me aconsejó que para no aburrirme escribiera esta bitácora, y aunque al principio no estaba muy convencida, he terminado enganchada a esto. ¡Que inventos! Ah, el diecisiete de Febrero vuelvo a cumplir mis cincuenta años... y sigo mocita. Autor: Julio Luis Ezpeleta

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