(306) LA FRUTA MÁGICA
Ayer estaba viendo en la segunda cadena de televisión una película basada en hechos reales sobre la historia de una favela brasileña que me dejó un regusto amargo.
Como es habitual en mí, a cada intermedio, durante los anuncios, cambiaba de canal, método infalible para perderme momentos estelares de lo que esté viendo, porque me olvido y vuelvo a los orígenes cuando el programa lleva un tiempo reiniciado.
Ayer, durante uno de los intermedios recalé en la Cadena Cinco, que echaban CSI, donde escuché que hablaban sobre “La Fruta Mágica”.
Tenía a mano mi ordenador nuevo que es de esos portátiles, y busqué en el rastreador de esto de los Interneses “Fruta Mágica”.
Mi sorpresa fue que lo escuchado en CSI es verdad, que existe una baya que a
quien la prueba le cambia el sentido del gusto, cuyo nombre científico es synsepalum dulcificum. Dicha baya contiene una glicoproteína conocida como miraculina. Mientras la fruta es consumida, la miraculina se esparce sobre toda la lengua y bloquea las partes que pueden reconocer los sabores amargos y agrios. El efecto de la miraculina dura de 30 a 60 minutos. Es decir, que durante ese tiempo, después de comer la baya, el tabasco te sabe a donuts caliente y la cerveza a malteado de chocolate.
En la misma información decía que en Estados Unidos se organizan grupos para experimentar con ella; si pulsas Aquí, puedes ver un vídeo donde se ve a personas probando las bayas.
A mí esas cosas me gustan, que si yo tuviera bayas de esas, invitaría a amigos para prepararles menús en los que daría suelta a mi imaginación.
¿Os imagináis a qué rayos pueden saber unas anchoillas en aceite con crema de nocilla al tabasco sobre base de ajos? ¿Y el sabor de eso mismo después de comer la fruta que cambia los sabores?
Las juergas que yo organizaría si tuviera bayas de esas, serían jornadas gastronómicas llenas de humor y sorpresas.
La baya puede tener otras aplicaciones que ya están siendo investigadas por la ciencia, como eliminar en medicinas sabores para que las tomen sin reparos los niños... y los mayores. También puede servir, pienso yo, para combatir el hambre en el mundo con productor hasta ahora incomestibles por el sabor pero ricos en nutrientes; en caso de que existan, claro.
Pensando en escribir este artículo he fantaseado con la existencia de “fruta mágica para el espíritu”. ¿Que la vida te proporciona una desgracia? Pues te comes una de esas frutas imaginarias y tan feliz. ¿Que viene un pelma a tu casa y no hay forma de echarlo? Pues otra fruta y a disfrutar de la tediosa compañía.
Pero no tengo claro si sería conveniente la existencia de esa “fruta mágica para el espíritu”, porque entre la química que ya evita el sufrimiento físico, y la fruta mágica para el espíritu que nos libraría de los psíquicos, el dolor desaparecería entre los humanos. Pero sin sufrimiento, entre ellos el empático, ¿seguiríamos siendo humanos en cualesquiera de sus acepciones?
Que me he levantado filosófica, ¿qué pasa?










skpe dijo
Humanos condicionados por las bayas...es decir...
quimico-fruteros dependientes...es decir débiles psicologicamente, por eso recurririamos a la quimico-frutera dependencia...para evadirnos de la realidad...¿ me explico...?
post ducativo jeje...yo tambien vi CSI...
un besote guapa...muakkk
17 Noviembre 2009 | 06:06 PM