(376) BENEFICIOS DE LA LEY ANTI FUMADORES.
Me he vuelto una Mata Hari de esas, que no veáis qué forma de ligar, que yo nunca lo había hecho, eh, pero es que ahora me estoy poniendo las botas. (Añado para las mal pensadas que sigo mocita y sin intención de variar mi condición).
Esto que quede entre nosotras, que lo cuento por lo extremadamente tranquila que está esto de la Coctelera, que si llega a ser como en los buenos tiempos yo chitón, que basta que se corra el sistema para que deje de funcionar, que si queréis utilizarlo perfecto, tomarlo como un regalo de reyes de mi parte, pero no lo proclaméis por los ahíes que me estropeáis el juguete.
El caso es que el domingo pasado me fui a enfrente de casa, a La Cervecería Internacional, para comer ahí un bocata de lomo con pimientos, que no veáis cómo lo preparan de bien.

Ya me había comido el bocadillo, me estaba bebiendo el café, cuando pasó un adonis de esos que de vez en cuando alegran las calles paseándose por ellas, y yo que lo ví dirigirse hacia la puerta sacando el paquete, de tabaco, pensé darme el gusto de echar una parrafada con semejante pedazo efebo. Yo, la modosita.
Era un metro sexual de esos a quien hay que mirarlo varias veces para descubrirles la virilidad, con un corte de pelo que seguro le habría costado más que mis zapatos, y una ropa tan bien combinada que parecía recién sacada del estudio de un sastre de los de antes a medida.
Aclaremos que sólo era un mero capricho intelectual, que esas finuras no son de mi estilo y seguro yo tampoco del suyo. Además, que no estábamos hechos el uno para el otro por físico ni edad, que él me sacaba dos cabezas de altura y yo a él más años de los que aquí me veréis reconocer.
Pero teníamos algo en común: Sentimiento de víctima e indignación hacia una ley que consideramos injusta. Sensaciones de las que yo iba a aprovecharme, porque, ¿qué sino eso y sólo eso, iba a mover a un guaperas como ese a mantener una conversación de tú a tú con quien podía ser su madre si su madre lo hubiera sido añosa?
No soy fumadora obsesiva sino más bien social, de esas que fuman cuando los amigos, aunque reconozco que sí algún
cigarro a solas pero pocos, y me tuve que comprar un paquete porque para comer no me había bajado el que tenía en casa. Bebí el café de un trago por no dejarlo enfriar, me quemé, pedí un cubata para excusarme por salir a fumar, que si no tenía consumición esperándome era tontería el fumar en la puerta en vez de paseando hacia mi portal, me puse mi chaqueta color rojo vino que compré por esto de los Interneses, y seguí al mancebo fuera donde han puesto barriles como mesas para que los fumadores combatan el mono provocado por un gobierno camello que se lucra con un producto como el tabaco que mata. (Me niego a aclarar según mi opinión qué convierte a un gobierno que se lucra de un veneno mortal porque seguro la lío).
Y que menos que un saludo aun poniéndome en otro barril que el ocupado por el guaperas.
-Buenas tardes –digo toda amable.
-Qué, ¿a echar un cigarro? –responde con una obviedad fallida porque la verdadera razón de mi salida no era fumar sino pelar la pava, que ya me explicaréis el por qué de la expresión esta de pelar la pava, que yo tengo peladas más de una en el Pueblo y puedo asegurar que no tiene que ver nada con esto del ligar.
-Pues sí, como Eva del Paraíso –digo yo haciéndome la sagaz, tanto que tuve que explicarle que así como Eva fue expulsada del paraíso por una manzana, yo había tenido que salir del bar por un cigarro. De esta experiencia aprendí que para ligar es preferible ser diáfana porque los yogurines no son mucho de pensar.
-Esto es una persecución –se enciende el muchacho-. Con la ley anterior empezaron habiendo bares para fumadores y para no fumadores, pero como los no fumadores no iban a sus locales, muchos bares tuvieron que permitir fumar antes de arruinarse.
-En el Koppo –apoyo su tesis-, pusieron una zona de fumadores, y yo he visto a madres con su coche de bebé entrando para sentarse entre fumadores. Y no una ni dos, eh, que preocupada por el niño hasta le pregunté al encargado si podían entrar con bebés de meses, a lo que me contestó que él no pensaba meterse en líos.
-Si ya verás como en verano vienen aquí a tomar las cervezas los no fumadores y luego se quejarán de que les molesta el humo. ¡Pues que no vengan!
-Claro. Tendrían que hacer bares para fumadores. Y quien no fume, prohibido la entrada.
-Prohibida la entrada a quien no fume y a los críos –exclama enfadado-. Que si yo molesto con mi humo, ni te imaginas lo que me molestan a mí los críos jugando y metiendo ruido mientras yo intento tomar tranquilo una cerveza. ¿No tengo derecho yo a estar tranquilo? ¡Y en vez de respetar mis derechos, voy a terminar obligado a ir con un cencerro como los leprosos en las películas de romanos. Y si no, al tiempo!
-No sé si con cencerros pero se han cargado una de las artes hispánicas que es la tertulia –apunto recordando añorante comidas con el Iñaki que empezaban a las dos de la tarde y acababan a las diez de la noche, comidas ya imposibles porque una de las condiciones para que se den es la placidez que proporciona un buen cigarro, porque, ¿alguien ha conocido una buena tertulia sin copa ni humo?
-Si es que vamos a terminar como en el extranjero, haciendo las juergas en casa.
Acabamos preguntándonos si íbamos mucho por la Cervecería esa, y al coincidir que sí, que los dos somos habituales, nos despedimos apagando los cigarros, con un hasta la próxima y dos besos.
He repetido cuatro veces la experiencia de seguir a hombres que salían a fumar, y las cuatro mantuve conversaciones con quienes nunca me hubiera atrevido a dar el primer paso, en realidad nunca lo había hecho hasta ahora, pero con esto de la ley del tabaco está facilísimo esto del ligar. Lo malo es que las conversaciones son monotemáticas: El tabaco.
Pd. Recuerdo cuando hace mucho, a un cierto tipo de mujeres se las adjetivaba como Mujeres que fuman y te tutean sin haber sido presentados, y me pregunto si no me estaré convirtiendo en una de ellas.









gritosdesesperados dijo
jajajaja
cualquier excusa es buena para ligar Mariana, aprovechalas todas!!!
Y aunque el tiempo no acompaña, dos botoncitos menos y listo!!!
Yo ya no me quejo más de la maldita ley. No hablamos de otra cosa, joe. Y encima, igual me voy al paro. Los clientes se levantan sin postre ni café...
En fin, que ya solo nos falta que nos pongan horario para llegar a casa!!! hayquejoderseeeeeeeeee
besos con humo, que aquí en mi casa se puede (de momento) fumar.
17 Enero 2011 | 08:23 AM