(381) CASI LINCHADOS POR UNA HORDA DE CRISTIANOS.
Pensaba escribir sobre el Día de la Marmota, La Candelaria, o el Año Nuevo chino, celebraciones que coincidieron en el día de ayer.
Del Día de la Marmota podía contar que Phil no vio su sombra al salir de la madriguera, lo que significa que Estados Unido, inmerso en una de las mayores tormenta de nieve de la historia, tiene esperanzas, que así lo ha “dicho” el roedor, de que el invierno durará poco.
La Candelaria también nos viene con augurios meteorológicos, en este caso sobre lo largo que será el invierno, ya que ayer no llovió, prueba según la tradición de que faltan más de siete semanas de fríos y grises.
Sobre el Año Nuevo chino, año del conejo, contaría que la Luzi está empeñada en comprar un gazapo, porque según afirman los ojos rasgados, dan buena suerte, a lo que la Ro su madre le ha dicho que si trae un bicho de esos a casa lo mete en la cazuela. La Luzi se ha reído diciendo que no sería capaz, risa que ha cortado la Ro de raíz al asegurar que ella quizás no, pero que su tía yo la Mariana seguro que sí, que no son pocos los que llevo acogotados en el Pueblo.
Pero todo eso ha quedado eclipsado después de lo ocurrido hoy, y es que casi nos lincha una horda de cristianos.
Hoy es San Blas, una festividad de larga tradición en Navarra, y según la leyenda, todos los alimentos bendecidos este día, curan o evitan enfermedades de garganta.
Lo acostumbrado es los caramelos, roscos y pastas, pero las abuelas han encontrado el método de optimizar el rendimiento y llevan kilos de sal, para que, una vez añadida a los alimentos, insuflen en ellos los beneficios de la bendición.

El JL que me está llevando por el camino de la perdición, pensó que siendo el santo patrón de la garganta, qué mejor que llevar unos cartones de tabaco para que los bendijera, y ahí estábamos esta mañana los tres, el JL, el Gustavo y yo, levantando un cartón en cada mano mientras pasaba la procesión para recibir la gracia de la bendición que iba
impartiendo el cura, cuando una señora se nos vuelve diciendo que éramos unos herejes por llevar a bendecir vicios.
Entonces va el JL y le contesta, con buen criterio a mi parecer, que si es bueno para la garganta, que qué mejor que bendecir el tabaco, y que si el tabaco era vicio, a ver si los caramelos y pastas eran alimentos básicos.
Y se ha liado, que hasta la alcaldesa desde la procesión nos ha mirado mal.
Varias chupacirios se han sumado a ofendidas, y alguna se ha colgado del brazo del JL para que, bajando los cartones, no recibieran la bendición. Y un señor muy serio me ha dicho que yo iba a ir a infierno.
Que a punto hemos estado de ser linchados por una horda de cristianos. Cristianos que, alejados de las enseñanzas divinas, nos han deseado el peor de las desgracias cuando ya pasada la procesión nos hemos encendido a cada cigarro, que muy al contrario de hacernos daño, hasta nos va a solucionar el carraspeo mañanero. ¡Como están bendecido por San Blas!















www-lacoctelera-com-inaki dijo
Je, je, buena idea la del J.L. Ah, qué recuerdos cuando veo esas fotos, Marianica...Mañana me voy a Bilbao. Allí también se celebra San Blas, y tengo reservado el clásico cordón bendecido cura garagantas...Besos, bellezón.
3 Febrero 2011 | 07:53 PM