(382) ESTOY ENAMORADA.
Conozco a muchas personas que nunca se han enamorado. Han querido, sí. Han estado ilusionadas, también. Incluso físicamente atraídas. Y todo lo anterior junto. Pero no han experimentado lo que es el auténtico enamoramiento, esa sensación que trastoca todo, desde los valores hasta el ciclo de sueño, pasando por la percepción de la realidad, la sensibilidad de los sentidos, el juicio... El juicio de valorar la frontera entre lo aceptable y lo extravagante; El juicio que advierte donde parar porque el ridículo acecha; El juicio sobre lo que se debe o no hacer para ser socialmente respetado.
Conozco a muchas personas que no han experimentado esto hasta el extremo, porque ese estado es estado de extremos: O todo o nada. Y el todo hasta el paroxismo, hasta la locura, hasta trasgredir incluso las leyes de la naturaleza, porque en ese estado puedes todo, y nada te puede. Nada te puede.
¿Qué si se puede morir de amor? De amor se muere siempre. Y luego el amor te nace, no siempre pero siempre distinta. El amor es lo que los alquímicos, ignorantes de su potencial, buscaron llamándole piedra filosofal: La esencia que trasmutara no sólo los metales sino la vida misma. Cualquier persona enamorada les hubiera podido alertar de que lo que buscaban era amor. Porque el amor muda cualquier cosa en el proto de la misma. Que una menudencia entregada por el ser amado se convierte por obra del amor en la mayor de los tesoros. Que el valor no depende de lo que se da sino en lo que se recibe.
Yo, que me confieso virgen de físico, presumo de no serlo emocional. Porque yo sí he conocido el amor, ese amor que degrada a rabieta las fuerzas máximas de la naturaleza.
Yo sí sé lo que es el que lo que era ayer, de tan cambiado, no lo es hoy, que la frontera se convierta en provocación, que el obstáculo sea aliciente. Y encarar la vida con la prepotencia que te da el saberte varios niveles por encima de cualquier imposible. De todos los imposibles.
Hoy es mi día. Aunque nadie esté enamorado de mí. Hoy es mi día porque yo sí que estoy contaminada de amor. Y lo he estado tanto tiempo que ya forma parte de mi naturaleza enamorada.
Hoy, catorce de febrero, Día de San. Valentín, es mi día. Y me felicito.











emepe dijo
¡Qué bonito, Mariana!
Se nota que escribes con el corazón en la mano...
Me encantó lo de que te confiesas virgen de físico pero no emocional... y lo de que estás contaminada de amor...¡Así se habla, Mariana! Muy bonito...
Aunque haya leído con retraso tu artículo, y tu día haya sido ayer, te doy la enhorabuena por atreverte a escribir algo tan profundo y te felicito por estar tan enamorada... (aunque nadie lo esté de tí... él se lo pierde).
¡¡¡MUCHAS FELICIDADES, MARIANA!!!
15 Febrero 2011 | 11:23 AM