(388) CELOS.
Lo que voy a contar es un sueño que tuve hace unos días protagonizado por dos parejas; una de ellas yo y un amigo que en el sueño es mi compañero sentimental. El sueño no me dejó recuerdo de su físico, pero deduzco por sensaciones que es un amigo de mi juventud.
Puntualizo por lo que pueda parecer, que ese amigo no tiene ninguna influencia en mi vida, ni siquiera para provocarme la menor sensación cuanto menos sentimiento, a no ser buenos recuerdos y mis mejores deseos de que tenga una buena vida.
Me importa que alguien crea que intento simular indiferencia hacia una persona importante para mí, y me importa porque quien así lo crea se perderá el meollo de este artículo.
Voy a relataros el sueño:
Salimos dos parejas de viaje hacia un país cálido.
Nada más llegar, yo me voy a buscar un recuerdo que debía ser difícil de encontrar porque utilicé dos días en el intento.
Al volver al hotel me meto en la habitación y me duermo. Despierto por unos gritos que me parecen agresivos, y cubriendo mi cuerpo desnudo con una sábana me dirijo a otra habitación donde encuentro a mi amigo con varias personas entre ellas la otra pareja.
Lo que veo me hace sospechar que mi pareja tiene una intimidad sospechosa con una de las mujeres que estaban en la habitación, y con esa sensación me retiro a mi habitación.
Ya en la habitación me doy cuenta de que la sábana se me había caído dejando al descubierto un cuerpo, el mío en el sueño, perfecto. Y por lucirlo de nuevo, simulo un arrebato, y vuelvo desnuda a la habitación donde estaba mi pareja gritándole que lo sé todo, que no me tome por tonta.
Mi pareja me confiesa que se ha besado con la mujer que despertó mis sospechas.
-¿Sólo besado? –pregunto.
-Bueno, además de alguna caricia.
-¿Sólo?
-Sólo.
Con esa información me encierro en la habitación.
E imagino lo confesado por mi pareja, surgiendo celos en oleadas imparables. Como un maremoto que erosionara mi autoestima.
Al poco desperté trayéndome del sueño el puyazo de los celos.
Ya desvelada, siendo consciente de que todo había sido una fantasía onírica, me sorprendí por no tomar la decisión de alejarme de esa sensación, sino por el contrario, de recrearme perversamente en los celos, como si en no obviarlos me fuera la dignidad.
Insistía al principio de este artículo en pediros que no dierais importancia a la persona que representaba ser mi pareja en el sueño, e insistía porque la impresión que me ha quedado es que en los celos que sufrí esa noche, lo menos importante era "el otro", que lo importante y protagonista era el orgullo y mi relación con él.
De esta experiencia deduzco que sería muy capaz de soportar una infidelidad sin que mi pareja sepa que yo lo sé. Si mi pareja sabe que lo sé, y he aquí lo inquietante, lo fundamental sería la forma de encarar la situación sin que mi dignidad se viera afectada. Osease, que lo peor de los celos es que pone en tela de juicio nuestro orgullo obligándonos a restituirlo; la forma de hacerlo puede ser crucial porque tengo la impresión de que no sería aceptable medias tintas.
Yo, mocita sin más amores que los secretos incluso para quienes amé, no conocía los celos, y me he sentido enfangada al sentirlos, porque, os aseguro, no por fantaseados han sido menos realesy corrosivos. Incluso me siento sucia al recordarlos.










kilifa dijo
No sé yo hasta que punto soportarías esa verdad, sin que se te notase...a la larga, algo se dice, o se hace, que dá pie a pensar que ya estás enterada...
pero digo yo, a quien se le ocurre irse dos días a buscar un regalo, dejando de vacaciones a tu pareja, además en un lugar dónde apetece ir sin ropa?
ay niña...tan grandecita, y tan pequeña a la vez...(jijij)
besos sin celos.
8 Abril 2011 | 07:10 AM