Gustavo es el dueño de un comercio de lencería fina.
Había trabajado como contratista de obra, pero al enviudar lo dejó para llevar la tienda que hasta entonces fue de su esposa: "Lencería Sofía".
No tardó en percatarse que un hombre no es la persona más indicada para vender esos artículos, que las mujeres se sentían cohibidas si las atendía él, que siendo homosexual aún, pero que no, que es un hombre alto, me sacará más de dos cuartas, de esos con corbata pero también pendiente a pesar de sus más de cincuenta años, coletita canosa, bigote recortado, mirada lasciva que incomoda porque no se priva de examinarte sin recato... Lo que no impide que también tenga barriga incipiente y una raja de culo que mostraba cada vez que se agachaba para sacar una prenda de un cajón inferior, y que para más escarnio recibía a las clientas con un, por ejemplo: "Dime guapa con qué piensas decorar ese cuerpo". Comentarios que en la obra no digo que no, pero en una tienda fina como "Lencería Sofía"...
Se dio cuenta de que el comercio se resentía, y como tonto no es, encontró la solución contratando a dos dependientas y llevando el negocio desde un bar cercano, casualmente Cafetería Koppo a la que soy asidua. Así lo conocí.
Bueno, lo conocí cuando un día estaba tomándome un café con leche y escuché a mi lado:
-¿Ves? Maricón no soy, que veo un monumento como este y me sulibeyo.
En un acto reflejo me giré y vi al tal Gustavo que hablaba con un camarero mientras me miraban fijamente.
-Es que Mariana está de muy buen ver -afirmó el camarero sonriendo.
-¿Te llamas Mariana? Pues encantado. Yo soy Gustavo, el de "Lencería Sofía". Que pa lo que quieras, eh, que m´han llegao unos bodys que están gritando tu nombre y que por el precio no ha de ser.
A partir de ahí hicimos amistad, una amistad golfa, que él me requiebra y yo me enfado pero poco, que como además me invita a cafés con leche y picardía...
-Échale bien de picardía -le dice al camarero.
Y el camarero me echa un chorretón de Bailéys al café.
-Venga, ¿otro café con picardía?
-No, que llevo tres.
-Pues ponle a la señorita un picardía con hielo.
Y claro, así, bebiendo picardías, escucho sus requiebros haciéndome la ofendida pero sin perderme sílaba.

Vuelvo a publicar este artículo que había borrado para tenerlo de referencia cada vez que hable del Gustavo.
Buena idea, refrescar a Gustavo le vendrá bien, a él y a tod@s nosotros... qué personaje este Gus!!! y qué picardía tiene el jodío!! Un abrazo Marianica. Mua!
Está bien recordar cómo se conocieron. Me imagino que Gustavo te habrá apoyado mucho últimamente con lo de tu pérdida. Está bien rodearse de buena gente...
¡Hasta la próxima, Mariana!
No sabía Mariana que asi habias conocido al
Gustavo. No está nada mal tener un amigo
con una tienda de lencería, seguro que te
hace muy buenos precios.
Mariana te hemos echado de menos todo este
tiempo que has estado mising... Espero que
hayas vuelto para quedarte una temporadita
larga.
Feliz 2012 y un besazo
EMEPE, es que en breve tengo que escribir sobre el Gustavo y claro, para quien no lo conozca tenía que tener donde enlazar para que se enteren la clase de persona que es.
Sí que me he sentido muy apoyada. Tanto que al principo hasta me agobiaron y huí una temporada al Pueblo, pero sí que se portó muy bien el Gustavo. Y los demás.
Son como tú dices, Buena Gente.
Besos, guapetona.
Jeje, Diasazules, no creas que el Gustavo hace conmigo mucha caja, que pocas veces le he comprao algo. Es que además si le compro luego me se pitorrea e insiste en que quiere ver cómo me queda; política empresarial, dice, pa poder aconsejar a las clienteas. Yo, por supuesto me niego, que soy pudorosa.
Claro que me quedo pa una temporada de las grandes. Verás como sí.
Mil besos, so guapa.
Que sorpresa asi que tu Gusta tiene una tienda de lenceria ja ja ja
pues lo tienes cojonudo (con perdòn) ten cuidado con esos cafès
no te enchispe y quiera verte con algùn modelito ja ja
muakkk
Kiamara, del Gustavo ya se sabe, qu´hasta m´ha pedido alguna vez que le haga de modelo pa un pase privado con la lencería. Pa saber cómo queda y después aconsejar a las clientas dice, pero la tiene clara si se piensa que yo me voy a lucir ante él.
Y que ya tengo cuidao con lo de los cafeses esos con picardía, pero no digo que alguna vez no he bebido uno más de lo debido. Que no por mi culpa, eh, pero como insiste tanto...
Muchos Muacckkeess