(392) INOCENTE INOCENTADA.
Sé que os había prometido contar lo que me ocurrió en Nochevieja, pero todo santo tiene tu víspera y la víspera de lo ocurrido en Nochevieja, por muy mucho que el JL lo niegue, es lo que a continuación os detallo.
Soy mujer sencilla de ideas simples. Que si tengo un disfraz, el de adalisca que me trajeron de su viaje de novios el Beltrán y la Ro, para qué voy a cambiar o comprar otro; Un disfraz de lo más cómodo, que si me lo ponía en fiestas de pueblo que suelen celebrarse en verano, pues que por el calor, con ir debajo con sólo la ropa interior bastaba, que si lucirlo en la habitualmente gélida Nochevieja pamplonesa, pues que podría ponerme por debajo varios jarseises. Incluso si me apuráis hasta un abrigo
Igualmente pasa con el día de los Inocentes, que yo tengo una broma que funciona, y si funciona, ¿para qué cambiarla?
Mi broma es sencilla. Para crearla basta con un imperdible, una goma y un botón, pero efectiva, que a cambio de hacerla bien, el resultado es de muchas risas.

Con el imperdible hay que hacer una "U" y enganchar la goma tras introducir en ella el botón. Os he puesto una foto para aclarar lo dicho.
Ya creado el ingenio, se gira el botón para que se tensione la goma, y se envuelve con cuidado en un papel, de forma que cuando el embromado lo desenvuelva salte el ingenio asustando al embromado.
En el papel envoltorio escribo por dentro la palabra Inocente, el nombre de a quien está dirigida la broma, y el mío como firma, que parte de la gracia está en que se sepa que yo soy la autora de la inocentada.
Por fuera escribo "Skorpio". No escorpión porque resultaría demasiado obvio; Creo que al leer Skorpio la consciencia no asimila el riesgo al abrir el paquete, pero sí el subconsciente, por lo que el susto es mayor. Es mi pensar.
La experiencia me ha enseñado que no se debe dar el paquete en mano, sobre todo si es el Día de los Inocentes porque la gente sospecha. Es mejor meterlo disimuladamente en el bolsillo del embromado, lo que no es difícil si lleva chaqueta o abrigo, o dejarlo en el suelo para que lo encuentre.
El día de los Inocentes, coincidí con el JL en la cafetería Koppo y metí el artefacto en el bolsillo del chaquetón cuando él lo dejó sobre una silla.
Puede parecer que lo tenía todo bajo control, pero no, que no había previsto que el JL abriera el paquete mientras iba de copiloto en el coche con un amigo, y que pegara tal respingo con su correspondiente grito al abrir el paquete que asustó al conductor y casi tienen un accidente.
El JL me llamó por teléfono de inmediato. Y me llamó de todo.
No me sirvieron de nada mis razonamientos ni excusas, y al poco me vi hablando sola porque el JL había colgado.
Quince minutos después volvió a llamarme el JL, esta vez para pedirme perdón por la anterior conversación. Se disculpó diciendo que me había llamado en un arrebato todavía con el miedo en el cuerpo. Miedo por el casi accidente, me precisó. Y hasta me felicita por la broma, que es muy buena, reconoce.
Creía que el incidente había acabado de esa forma, pero no, que el JL me la tenía guardada, y se la cobró el día de Nochevieja.
Pero eso es para otro artículo.









kiamara dijo
Anda Marianita que tienes unas bromas ...
menos mal que Gusta es buena gente ,y le debes
de gustar un rato ¿verdad?asi te lo perdona todo
ya nos diràs la de èl ja ja ja
besiños millll
10 Enero 2012 | 09:30 PM