(393) NOCHEVIEJA PROBLEMÁTICA 1/2
Sabéis porque os lo he contado, que soy contraria a esa moda tan instaurada de ir para descansar a una Casa Rural.
Para empezar, las Casas Rurales, las auténticas casas rurales digo, tienen de descanso muy poco, que bien lo sé yo.
Quienes van a una Casa Rural para pasar por ejemplo un fin de semana, vuelven creyéndose imbuidos de bucolismo porque han escuchado un gallo o visto una vaca. Escuchado un gallo que muy bien podía ser una grabación porque ni locos lo visitan por el riesgo de pisar el fiemo que inevitablemente cubre el suelo del gallinero. Si visto una vaca, será vaca desnaturalizada, es decir, recién lavada, sin sus excrementos pegaos a los lados del rabo como acostumbran, estratégicamente colocada en un prado primorosamente segado... Y si los dueños de la Casa Rural permiten ordeñar a los domingueros será porque la vaca es tonta, o la tienen drogada, que una vaca en su sano juicio no se priva de cocear en cuando nota que un pardillo le estruja sin conocimiento los pezones.
Vamos, que si quiero ir a una Casa Rural me voy a una de verdad, es decir a la mía del Pueblo, que ni luz tiene pero tampoco espabilados que intenten pasarme gato por liebre.
Pues aun y toda mi animadversión hacia las Casa Rurales de engañifa, esta Nochevieja me han obligado a cenar en una de ellas. La razón esgrimida por mi hermano el Beltrán es que con la muerte tan reciente de Madre, si la celebrásemos en casa íbamos a terminar llorando porque todo nos recordaría a ella.
Estoy convencida de que fue esa la razón principal, claro que sí, pero también de que en la decisión de mi hermano influyó el que cenando en una Casa Rural impedía a sus hijos sumergirse en tan desmadrada noche como es la de final de año en Pamplona.
La Casa Rural no me defraudó pues en nada se parecía a las casa de mi valle. Era más un hotel que una casa de pueblo: Ni una brizna de paja por el suelo; las paredes de madera brillante; olor de ambientador; radiadores calientes en todas las habitaciones; ninguna tela de araña en los rincones... Y sí, a los urbanitas os digo que sí, que en todas las casas auténticamente rurales que conozco, que no son pocas, respetamos mucho a las arañas y sus telas porque actúan como excelentes insecticidas.
CONTINUARÁ.










unsolete dijo
... más!!!!!
12 Enero 2012 | 11:24 PM