(396) LOS PELIGROS DEL TABACO EN CARNAVAL.
Este viernes pasado, justo cuando mi sobrina la Luzi salía de casa disfrazada de gata, que las amigas ya la esperaban en el portal, el Mikel se tropezó, y al caer, en su afán por sujetarse a algo, encontró la cola del disfraz y de un tirón se quedó con ella en la mano. Un disfraz poco apropiado para una jovencita como mi sobrina, tan ceñido que desvelaba detalles que, a mi juicio, ningún varón debía contemplarle sin oficializar previamente un compromiso. Pero ya he aprendido que si sus padres no dicen nada pues yo tampoco, que ya estoy harta de hacer de Pepito Grillo en esta familia.
La Luzí esa noche de carnaval, se distinguió de sus amigas todas vestidas de gata, por el remiendo del que surgía su cola; remiendo que por mucho empeño que pusimos tanto su madre como yo no pudimos disimular a gusto de mi sobrina, y es que todo eran prisas, que sus amigas esperaban en el portal.
El Mikel juró que fue sin querer; yo, que estaba presente cuando ocurrió, le creo por su reacción al ver la cola del disfraz arrancada en su mano.
Quien no le creyó fue la Luzi. Y antes de salir de casa también juró. En su caso venganza.
La Luzi no sólo sabe que el Mikel fuma a escondidas, también sabe donde guarda la cajetilla, y por vengarse aprovechó esos saberes metiéndole un petardo en un cigarrillo. Un petardo que, según nos ha explicado, por ancho cabía ceñido en el cigarro previamente vaciado, y por largo dejaba el espacio justo para disimularlo con unas hebras de tabaco en el extremo donde se aplica el fuego.
Las consecuencias de la venganza de la Luzi son que el Mikel: tendrá que reconocer su afición al tabaco; va a tener que comer durante una temporada sólo alimentos muy muy tiernos; que sus labios actuales, similares por tamaño y aspecto a morcillas para más señas las negras esas de Burgos, tardarán sobre dos semanas en volver a su volumen original, y que no descuidando las curas e hidratando bien la zona, es probable que la quemadura que casi le da de lleno en un ojo no deje cicatriz.
El Mikel, avergonzado de su aspecto, se ha enclaustrado en casa y anda todo el día entre gritos, que la explosión lo ha dejado casi sordo y no controla el volumen de su voz.
La Luzi puede ser traviesa pero tiene buen corazón. Ella dice y yo la creo, que sólo quería provocar al Mikel un buen susto por la explosión, que nunca pensó en los efectos de la onda expansiva.
La Luzi está muy arrepentida. Tanto que ni ha discutido el severo castigo que le han impuesto el Beltrán y la Ro. Y anda con una cara la pobre...
Pero la Luzi es mucha Luzi, y el arrepentimiento no le impide practicar su deporte favorito: hacer rabiar a su hermano.
Este mediodía, mientras comíamos unas migas que por tiernas ha hecho la Ro pensando en el Mikel y que cierto le han salido riquísimas, la Luzi se ha quedado mirando fijamente al Mikel hasta que este se ha dado por aludido:
-¿Qué? -ha balbuceado.
-Estaba pensando que no sé si el tabaco te matará, pero lo que es cierto es que te ha dejado hecho un asquito.
El Mikel, enfadado, se ha puesto a gesticular con esa cara que parece una caricatura, gritando no se sabe bien qué porque sus labios enormes le impiden vocalizar...
Nos hemos empezado a reír y hemos acabado a carcajadas. Y cuando más se enfadaba el Mikel, balbuceante él, abriendo mucho la boca, más nos carcajeábamos nosotros. No podíamos evitarlo, que el Mikel ponía caras de muchas risas.
La Luzi está castigada en su habitación. El Mikel no nos habla. No le ha hecho ninguna gracia nuestras risas. Y yo lo entiendo. Como él no se ha visto...









erremege dijo
Es que hay bromas y bromas... Y una cosa es un petardín y otra un barreno en toda regla tal y cómo lo describes... Pá haberse quedado sin dientes y hasta sin lengua el pobre... Yo te castigaría a ti por mofarte de ello... Ea! Besos
26 Febrero 2012 | 05:16 PM