Me dicen la Mariana, y hasta que las circunstancias obligaron a trasladarme a casa de mi hermano en Pamplona, vivía feliz con Madre en un pueblo del que terminamos siendo sus únicas habitantes.
Mi sobrina la Luzi me aconsejó que para no aburrirme escribiera esta bitácora, y aunque al principio no estaba muy convencida, he terminado enganchada a esto. ¡Que inventos!
Ah, el diecisiete de Febrero vuelvo a cumplir mis cincuenta años... y sigo mocita.
Autor: Julio Luis Ezpeleta
¡AQUÍ SE FUMA!

VELA

MASCOTA: JIRAFO DESCARAO

CHAPA
NO AL CIERRE DE WEBS

AVISO